jueves, 3 de mayo de 2007

Llegó mayo y con mayo el sol tibio...

Los días nublados se sucederán interminablemente? Acaso la vida se tornará gris, como el cielo y las nubes que lo surcan?
Estoy cansada de mirar por la ventata y ver pasar la gente con el paraguas en la mano aunque haya un atisbo de luz solar.
Me duelen las piernas (ya sé que no tiene nada que ver). Me duelen las piernas y camino sin parar como una hormiga condenada a laburar y laburar y laburar sin parar cargando encima mil veces más de lo que puede cargar.
Estoy cansada...
Sigo hacia adelante mirando ya, un poco menos, el pasado, preo ahí está, apilado en una mochila enorme que aunque gastada resiste todas las piedras.
Si fuera el lobo de caperucita y metiraran al lago con mi mochila a cuestas, no tardaría ni un minuto en ahogarme eternamente en los recuerdos.
A punto estuve de irme de este pueblo, pero sigo aquí.
Debo esperar porque aún deben pasar muchas cosas y tengo que verlas, DEBO verlas para quizás, remotamente, tener un atisbo de sonrisa en mi rostro arrugado.
Los recuerdos golpean.
La ira rasguña el corazón pero aún no logra salir, ni siquiera logra asomarse en la luz de mis pupilas, pero está allí: insistiendo como una bestia enjaulada.
La alegrías se pierden día tras día. Sonrío de todas maneras, total, la mayoría de la vida es un fingimiento de alegrías inexistentes, de sonrisas deibujadas...
ESTOY TRISTE.
¿Dónde estás hijo mío? ¿Me has abandonado?
Estoy en la cruz buscando tus ojos...


Wilhemina Queen
desde un agujero más profundo del mismo infierno de siempre...