miércoles, 17 de septiembre de 2008

Días largos, noches largas 3, fin de un capítulo agotador

Hace varios días que tengo mi mundo abandonado. Los días y las noches paulatinamente van volviendo a la normalidad (¿normalidad?). Muni se encuentra mejor, ya no tiene hemorragias aunque los análisis dieron perfectamente bien. No tenemos la más remota idea de lo que ha sido y pro esta razón y de momento sigue en control médicoveterinario y muy muy pero muy mimado por toda la familia. Es un "gordito manipulador" pues demanda mucho más ahora y a veces cuando estoy ocpuada y no puedo estar tocándolo se sienta al lado mío en el escritorio, pone su cabezota enorme sobre mi pierna y hace presión hacia abajo a modo de "adoquín" y entonces no tengo más remedio que sacar las manos del teclado, dejar de mirar el monitor, dejar el trabajo y ocuparme de él y sus 45 kilos de pelo, besos y dulzura. Ahora duerme aquí al ladito, ronca como un lirón y está soñando; imagino que sueña que corre porque da esa sensacion al verlo mover sus patotas en un profundo sueño. Es mi ángel, eso ya lo saben. Bueno, quería contarles que Muni sigue aquí en la tierra de los vivos, sin ningún signo de enfermedad y tan mimoso como siempre. Poco a poco mi corazón vuelve a latir más despacio y mi alma regresó al cuerpo de la mano de la felicidad.
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Gracias por acompañarme siempre,
Wilhemina desde su propio cielo