viernes, 27 de julio de 2007

Ya no queda ni la sonrisa...

No sé y me lo preguntaré de por vida: ¿por qué los hijos hacen sufrir tanto a los padres? No sé y me lo preguntaré siempre: ¿por qué tanto dolor en un corazón que ya está roto?

Amor, llena de amor está la Reina y no hay caricias, no hay besos, hay tristeza, Siempre Tristeza.

Hoy la Reina está triste como la Princesa de Rubén Darío…


“La Princesa está triste, ¿Qué tendrá la Princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa

Que ha perdido la risa, que ha perdido el color….

La Princesa está pálida en su silla de oro

Está mudo el teclado de su clave sonoro

Y en un vaso olvidada se desmaya una flor”….


Y yo traslado estos versos a la vida misma. Hoy no es un buen día en este reino abandonado y descolorido. Una sueño-pesadilla sin cazador para matarlo, un disgusto interminable y el corazón “partío”.

La sonrisa perdida, quizás irrecuperable., ¿Qué me queda Dios mío…, fingir una sonrisa cálida y hermosa, esa que he perdido?

El día comenzó a declinar al mediodía. A las dos de la tarde entró la noche. No tengo miedo, siempre estoy a oscuras. Sabe el Cielo que le temo a la locura. Ayúdame Señor a no entrar en la locura, por favor, ¡no dejes esta Alma sin salida!

Me voy ahora, pero regreso. Siempre regreso aunque nunca regreso al cielo.


Wilhemina Queen

En el día que la Reina perdió la Sonrisa