jueves, 14 de septiembre de 2006

El tiempo seguirá su curso...

El tiempo seguirá su curso, es inevitable, seguirá y seguirá hasta que en un momento te muestre quién es quién. No tengo por qué ser crucificada por un error que si se quiere y se mira alrededor es, apenas, una tontería. Pero llegará el momento en que vas a saber que todo lo que te dije ha sido cierto, que esa persona que ahora parece ser “la mejor de todas” y que por ese parecer yo me transformé en “la peor de todas”, es una farsante y nos ha utilizado como quiso para su propio beneficio. Pero está bien, sos libre de pensar lo que quieras, de ella y de tu propia Reina. No soy una santa pero no he matado a nadie; con mis pocos recursos he intentado asegurar lo nuestro, mejor dicho: lo de nuestros hijos.

Me molesta solamente tu soberbia. Es como si vos jamás te hubieses equivocado.

En fin…, ojalá y no sea a un precio demasiado alto, comprendas que no sos omnipotente y que también te equivocás en muchas cosas y que nunca, nunca has sabido pedir perdón o siquiera disculpas.

Yo sigo aquí, y recordá que cuando el reino estuvo mal, en la pobreza, en la miseria total, Wilhemina estuvo siempre presente.

Mi abrazo atravesando la tormenta, acaso te alcance y lo sientas, acaso no te sirva y lo detestes, de todas formas va para ti mi abrazo y mi amor.

Wilhemina Queen

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Noticia de último momento

Como si jamás hubiera cometido un error, se dispuso a insultar y despreciar a su mujer como si fuera la peor de todas las mujeres y eso mismo le dio a entender bien claro. Se puso en víctima e hizo todo para dejarla mal parada y creer en los demás menos en ella por un solo error en defensa de los intereses de la familia.

Ella se cansó. De todo se cansó y ahora simplemente espera; pero no espera milagros ni espera nada bueno, espera sorpresas, de esas sorpresas que parten el pensamiento y el espíritu en dos.

Ella, ella simplemente espera.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Hoy te digo adiós para siempre.

He decidido que no vale la pena tanta amargura. Que el dinero te sirva para comprarte medicamentos o compañía cuando seas vieja. Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar el amor, los hijos, la familia, ni la amistad. Aún no aprendiste eso.

Yo he aprendido varias cosas de todo lo que ha pasado y me he fortalecido.

Que Dios te acompañe en la vida y ojalá que puedas ser feliz.

Yo sigo mi camino, un camino bien diferente al tuyo y lejano también.