viernes, 6 de junio de 2008

THE MESSENGERS (2007)


Género: Terror, Horror, Thriller

Después de un hecho lamentable una familia de Chicago se muda a una granja en el estado de Montana.
Familia tipo, un niño pequeño con problemas del habla debido al accidente automovilístico que tuvo junto a su hermana mayor, Jess, cuando manejaba con unas copas de más. Padres que quedan con prejuicios y no creen a su hija adolescente.
Se cree que los niños y los adolescentes tienen una percepción diferente a la de los adultos y este es el caso. La casa a donde llegan los recibirá con una gran sorpresa y será Benny, el pequeño, quien empezará a notar la presencia de otras personas en la casa al igual que Jess.
La familia apuesta todos sus recursos a esta granja y Roy comienza a sembrar girasol. Extrañamente La casa siempre está llena de cuervos y en un problemático encuentro con éstos animalillos Roy es “salvado” por Burwell, un extraño hombre que aparece de la nada interpretado por John Corbett.
Los niños intentan avisar a sus padres de lo que sucede pero los adultos no dan importancia a lo que, sobre todo Jess, les dice hasta que se desata lo inesperado y en un acto heroico el padre de familia salva a todos y el malo, quien termina siendo ese personaje que nos imaginamos, muere irremediablemente en manos de sus víctimas…

Es una película que tiene un parecido a muchas otras que ni voy a nombrar porque sería estirar demasiado esta breve reseña. En fin, avisado estás, si vas al cine a pagar una entrada saldrás absolutamente desilusionado. Para pasar un “brevísimo” rato de susto está muy bien, pero si deseas más adrenalina esta no es la película que tienes que ir a ver. Mejor alquila el DVD.


Escritores:
Mark Wheaton (Guión)
Todd Farmer (Historia)

Elenco:
Dylan McDermott-------------Roy Solomon
Penelope Ann Miller-----------Denise Solomon
John Corbett------------------Burwell Rollins
Evan Turner------------------Ben Solomon
Theodore Turner--------------Ben Solomon
William B. Davis---------------Colby Price
Brent Briscoe------------------Plume
Dustin Milligan----------------Bobby
Jodelle Ferland----------------Michael Rollins
Michael Daingerfield-----------Police Officer
Tatiana Maslany---------------Lindsay Rollins
Shirley McQueen--------------Mary Rollins
Anna Hagan-------------------Doctor
Blaine Hart--------------------Charlie
Fotos:












© Verónica Curutchet

EL DIABLO EN EL CAMPANARIO - EDGAR ALLAN


Vondervotteimittiss es un pueblito holandés del cual no se tiene datos, es decir, ni el más anciano poblador del lugar es capaz de decir cuándo o quién fundó Vondervotteimittiss.
Este pequeño pueblo compuesto por sesenta casitas que dan la espalda a las verdes colinas, todas y cada una de ellas iguales por fuera y por dentro, con relojes de sol y plantación de repollos. Un lugar pintoresco, tranquilo y con ciudadanos aún más pintorescos.
Un anciano mira desde lejos un objeto situado en el Campanario: el gran reloj, orgullo del pueblo. Algo le llamó la atención y como bien es sabido el dicho más popular de los sabios de la localidad es “Nada bueno puede venir del otro lado de las colinas” el anciano se puso en guardia. El pueblo entero se alteró.
Y así fue: nada bueno llegó al pueblo. Un personaje pequeño y extraño apareció justo medio minuto antes del mediodía. El personaje saltó por aquí y por allá y de pronto, ante el asombro de todos los presentes se fue volando al campanario y el campanero, que estaba sentado fumando y fumando casi se desmaya del susto. El misterioso personaje atacó al campanero y mientras esto sucedía todos los pobladores hubieran jurado que se oían bombos y platillos, en la torre de Vondervotteimittiss.
El hombrecillo comenzó a hacer cosillas en el campanario y a cada ding dong de las campanas del reloj cada habitante repetía cada campanada por lo que el lío fue en aumento y mientras este demonio bribón seguía con su tarea, los repollos se volvieron rojos y todos los relojes comenzaron a sonar.
Cada cosa parecida a un reloj no paró de sonar, de las chimeneas salía humo, los gatos, cerdos y demás animales corrían enloquecidos y a través del humo se podía ver al demonio sentado con su gran violín en el regazo y agarrando la soga de las campanas.

“Nada bueno puede venir del otro lado de las colinas”… Y así fue.