miércoles, 5 de septiembre de 2007

TODAVIA QUEDA GENTE QUE SONRÍE A LOS EXTRAÑOS

Hoy fui a pagar el alquiler, cosa que hago todos los santos meses y por primera vez no sentí bronca por tener que dejar tanta guita en la inmobiliaria, de camino cuando iba, crucé una sonrisa con un extraño y me sentí bien. Resulta que en el mundo todavía queda gente que le sonríe a los extraños que pasan mientras juegan con un gatito y un trocito de tela a las escondidas. Me sorprendió la alegría simple y llana de este hombre que, tirado en el piso y estando detrás de una puerta jugaba como un niño con un gatito atigrado, cachorro, que por sus ojitos, adivino, la estaba pasando genial, como el señor, y en medio de ese ritual, ésta, la Reina sin Trono y sin Corona, que ve esa escena y se sonríe con esa sonrisa que sale desde adentro, desde el fondo, desde el alma…Esa sonrisa sincera que no muestra siempre esta reina triste y cansada.
Ese hombre y ese gatito me alegraron el día junto con otras tantas y pequeñas cosas, pequeños gestos cercanos y lejanos, gestos que veo y algunos que no veo pero que sé que detrás de la pantalla y a pesar de las distancias están y permanecen y se quedan en el corazón.
Hoy estoy feliz por todas las grandes pequeñas cosas, por todas esas pequeñas grandes cosas simples.

Te quiero siempre

Wilhemina Queen
Hoy escribiendo desde el cielo