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viernes, 26 de enero de 2007

CUENTO INDIO: Si dañas te dañas

Parvati es una de las diosas más amorosa, benevolente y misericordiosa del panteón hindú. Es la consorte de Shiva y se manifiesta como extraordinariamente compasiva. Cierto día, uno de sus hijos, Kartikeya, hirió a una gata con sus uñas. De regreso a casa, corrió hasta su madre para darle un beso. Pero al aproximarse al bello rostro de la diosa, se dio cuenta de que ésta tenía un arañazo en la mejilla.

-Madre -dijo Kartikeya-, hay una herida en tu mejilla. ¿Qué te ha sucedido?

Con sus ojos de noche inmensa y profunda, la amorosa diosa miró a su querido hijo. Era su voz melancólica y dulce cuando explicó:

-Se trata de un arañazo hecho con tus uñas.

-Pero, madre -se apresuró a decir el joven-, yo jamás osaría dañarte en lo más mínimo. No hay ser al que yo ame tanto como a ti, querida madre.

Una refrescante sonrisa de aurora se dibujó en los labios de la diosa.

-Hijo mío -dijo-, ¿acaso has olvidado que esta mañana arañaste a una gata?

-Así fue, madre -repuso Kartikeya.

-Pues, hijo mío, ¿es que no sabes ya que nada existe en este mundo excepto yo? ¿No soy yo misma la creación entera? Al arañar a esa gata, me estabas arañando a mí misma.

El Maestro dice:

Al herir, te hieres. A quienquiera que dañes,

te dañas a ti mismo.

Se presenta la apatía


Llueve y el día se presenta horripilante.
Debo llevar a cabo mis tareas pero lo haré casi sin ganas, sin deseos, diría que hasta con apatía.
Los ángeles me cuidan aunque a veces pienso que me han abandonado.
Dejaré por hoy los malos pensamientos. El día no ayuda a ser feliz, pero el corazón necesita la sonrisa.
Mis deberes me llaman. Seguiré aquí mañana, como todos los días.
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