miércoles, 24 de septiembre de 2008

QUERIDO DIARIO...

Nuevamente encuentro que las cosas cada vez se van poniendo más difíciles. No escribo para dar lástima, escribo para desahogarme y ya no me importa que el mundo entero se entere lo que me sucede, lo que sucede en el "palacio".
Sir Nicholas regresó, eso es ya sabido y yo estuve feliz, muy feliz durante el primer tiempo, luego... (me sonrío tristemente), luego regresaron las decepciones. Una tras otra como granizo en una tarde lluviosa de verano. Como piedras en la calma de un río dejando en cada círculo concéntrico una lágrima desde el centro hacia fuera, cada vez más grande, más pesada, más profunda... Decepciones como espadas o espinas venenosas.
No puedo dejar de pensar en de qué manera más aterradoramente cruel el "príncipe" actúa, hace y deshace según su conveniencia manipulando a todos. Yo llegue a mi límite. Hablando no se logra nada, ya ni siquiera me quedan lágrimas, simplemente me quedan suspiros y rezos, y fe, y cierta esperanza de que haya "algo" en su camino que lo haga ver la realidad: nuestra realidad.
Ayer hablaba con una persona que recién conozco, con un hijo casi de la misma edad y está exactamente en la misma situación. Otro Reino en Llamas. ¿Acaso es una enfermedad de los adolescentes del nuevo milenio? ¿ Por qué sólo piensan en ellos y no ven o no quieren ver, o tal vez, tristemente, no les interesa el esfuerzo conjunto de toda la familia para sostener el barco a flote o, el reino en marcha? ¿Es egoísmo puro? ¿Es indiferencia? ¿Es desamor? ¿Es rabia, brinca, frustración, desesperanza, falta de fe, de objetivos, de proyectos? Tengo tantas preguntas..., tantas dudas..., pero ya tengo claro que culpas no hay, que entiendo en la vida hay una especie de "lotería" en cuanto a los hijos. Conozco gente maravillosa que tiene hijos maravillosas, conozco gente maravillosa que tiene hijos que dejan mucho que desear, conozco gente a la que sus hijos les han importado un carajo y esos hijos SON maravillosos y totalmente distintos de sus padres...
Yo no sé si soy maravillosa, pero sí sé que soy una buena persona, trabajadora, que empuja el carro codo a codo con su esposo y hacemos todo cuanto podemos para salir adelante, para satisfacer toda las necesidades de nuestros hijos y no hablo solamente de las necesidades físicas y/o económicas; entonces me pregunto: ¿por qué habiendo nacido del mismo vientre y habiendoles dado todo el amor que un ser humano puede ser capaz de dar, son tan diferentes uno del otro? y, ¿por qué Sir Nicholas es tan tan duro, frío, distante, egoísta y tantas otras cosas más? ¿ por qué nada le interesa? ¿ por qué no tiene proyectos, esperanzas, deseos, sueños?
pero..., ¿es que está vacío?

Wilhemina
desde la incertidumbre