martes, 16 de octubre de 2007

Ayer estaba mirando el álbum de mis quince años, tengo una foto tuya, solamente una. Estabas preciosa, igual que ahora, porque nada podría cambiarte la belleza interior que tuviste siempre.
Mi hermana algo me había contado del accidente, pero la yegua me dijo que habías muerto, no sabés lo terrible que fue para mí. Y cuando me encontré con Bety en J. L. y me habló de vos, ella te podrá contar: ME PUSE A LLORAR. No lo podía creer, entre tanta mierda por la que yo estaba pasando ¡¡¡¡que estuvieras viva!!! Estuve en N.H., parada en el frente de tu casa, pero mi hermana me dijo que no sabía si vivías allí entonces no me animé a tocar pues no quería irme con el dolor de no haberte visto. Ese viaje que hice a U. en abril fue horrible. Tuve que reconciliarme o mejor dicho, aceptar, todo el dolor que había dejado allá, todo lo feo que pasé allá. Hay cosas lindas, como vos decís, pero por alguna razón que desconozco siempre pesan más las cosas malas.
Quisiera ir, pero no creo que pueda. Estamos manteniendo a E. allá, que vive con mi madre en J. L.. Y pensar en ir se hace casi imposible, prefiero enviarle a mi madre el dinero del boleto porque ya lo que mando no alcanza y eso que estoy mandando la mitad de lo que yo gano, que según me dice mi hermana no rinde nada allá. Así que comprenderás que por lo menos de momento no puedo ir.
Vos me ayudaste a recordar, Bea tenía unos ojos azules o celestes impresionantes, y vivía frente a la escuela número 40, ¿estoy en lo correcto?
Por favor pedile que me disculpe, es que yo durante mucho tiempo hice un “borrón” fenomenal de la gente. Ahora comienzo a recordar, como si hubiera tenido amnesia, recuerdo muchos rostros, desde hace un tiempo, supongo que la ida de mi hijo para allá movilizó todo lo que había enterrado a propósito. Me cuesta relacionar los rostros que recuerdo con los nombres. Pero a Bea si me la acordé. ¡Qué vergüenza me da no haberla podido ubicar!
Negrita, ¿somos amigas o no somos amigas? Me podés contar TODO LO QUE QUIERAS, que yo tenga depresión no significa que ando llorando por la vida por todo ni que me tengas que cuidar como si fuera de cristal. Estoy mejor, con decirte que hace meses que no lloro por nada. Me siento más fuerte, más sólida, también pasaron muchas cosas, MUCHAS, que ya te iré contando también. He estado al borde del suicidio y de la locura, y acá estoy, FELIZ, en la medida de lo posible, luchando por no caer y seguir adelante con todo lo bueno que tengo: mi familia y amigos que he recuperado después de tantos años.
Mandame fotos, escanealas y mandame. ¡Please!
Te quiero, contá conmigo aunque más no sea para contarme lo que pasa, y desahogarte un poco.

Con el amor de siempre,
V.