lunes, 3 de marzo de 2008

Ayer giró el mundo a mi alrededor, los colores se mezclaron mientras sonaba la música de jazz y sentí aquella sensación perdida de irme, de succión, de imán, de no ser yo y verme desde arriba allí en suelo, tirada, y Noelia que me sostenía y mi hija que me miraba con miedo… Y yo sabiendo ya que me moría y preguntándole a Miguel que estaba allí como siempre: por qué ahora si aún no tengo nietos, no quiero irme por favor…
Grité en los oídos de mi hija, grité a Noelia y a Patricia y nadie me escuchaba y miré hacia el otro lado y todo estaba allí como las otras veces y a mi padre que extendía sus brazos le he preguntado ¡cuántas veces he de morir y he de volver en este cuerpo!¡hoy no quiero morirme padre, hoy no quiero!
Hace meses, en realidad hace más de un año, no, estoy mintiendo, hace 14 años que intento quitarme la vida de una forma o de otra y no lo he conseguido…Sin quererlo he muerto tres veces y las tres veces he regresado. Ayer debí irme pero no pude resistirme y comprendo que morir no es otra cosa que aceptar irse a voluntad, que no hay parca que asuste ni nada por el estilo, y tengo esta ambigüedad que me parte al medio y me quita la respiración. Quiero estar allá pero hoy, como ayer, no quiero. ¿Se entiende lo que digo? (No lo creo).
He muerto en 1714, en 1914, en 1616 y siempre he sido mujer y he muerto joven… Esta vida, de las que recuerdo, es la más larga que he tenido ¿tal vez es que tenía que esperar a conocerte para seguir muriendo?
Pensarán que estoy loca y no me niego. Ayer debí dejar el mundo y otra vez a voluntad estoy aquí.
¿Valdrá la pena seguir sosteniendo este cuerpo? ¿Hasta cuándo? Podrías decirme tú ¿¡HASTA CUÁNDO!?
Esta vida debe ser la última, aunque tomando debida cuenta de mis equivocaciones, será mejor que me resigne a nacer de nuevo y otra vez en un siglo equivocado.
En fin, nada más quería decirte que ayer el mundo se detuvo apenas un instante y sigo aquí.


(escrito en el mes de julio de 2007)