Buscar este blog

Mostrando las entradas con la etiqueta CARTAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta CARTAS. Mostrar todas las entradas

23 jul 2011

#cartasdeamor

19 DE ENERO DE 1911

A mi esposa

En Navidad he recibido tu carta, y he creído oírte pronunciar las palabras que me escribes. Te envío mis pensamientos y mis augurios; dime si tú los has sentido. Contemplo, afuera, un paisaje de nieve verdaderamente navideño. Hacia todos los costados una extensión de nieve cubre los campos de hielo, un cielo gris pálido derrama lanosos copos de nieve, cada cuerda y cada mástil está espolvoreado de blanco como una torta de azúcar. Una reunión de pingüinos se dedica acá cerca a las cabriolas más divertidas, y los rumores de su diversión me acosan, pero sobre el blanco telón de cristales plumosos trato de evocar tu imagen, y pido que Dios bendiga a mi esposa por haber sido, sin egoísmo, la mejor de las amigas para un hombre que no lo merece.

Robert F. Scott



◙ ◙ ◙ El CAPITÁN ROBERT F. SCOTT FUE EL EXPLORADOR BRITÁNICO QUE DESAPARECIÓ EN EL CONTINENTE ANTÁRTICO DURANTE EL. INVIERNO DE 1912. EN LA PRIMAVERA SIGUIENTE SE ENCONTRÓ SU CUERPO, JUNTO A ESTA CARTA QUE. LE HABÍA ESCRITO A SU ESPOSA ANTES DE MORIR CONGELADO, EN RESPUESTA A LA QUE ELLA LE HABÍA ENTREGADO A TEDDY EVANS, OTRO MIEMBRO DE LA EXPEDICIÓN, PARA QUE SE LA DIESE COMO SU REGALO DE LA NOCHE DE NAVIDAD.

Fuente: Las más bellas cartas de amor de todos los tiempos

16 jun 2011

Cartas a Milord

Milord,
Recuerdo el ardor de sus miradas, el ahogo dulce y violento de sus brazos, la audacia de sus deseos que aún me seducen y me provocan temor...
No logro combatir esta pasión ni compartirla, no puedo resistirme...
Le miro en mis recuerdos, con asombro, con deseo, con una inquietud que me hace temblar como una hoja al viento.
Yo no sé si me ha amado, si me ama o si me amará alguna vez pero sí sé que yo le amo, yo le deseo, yo le necesito.
Acaso no sepa jamás si me quiere, si me tiene en sus pensamientos o si formo parte definitiva de su pasado, pero le amo.
Le deseo ardiente, violento, tierno y dulce. Le deseo todo mío, mío, ¡mío!

Suya siempre
A.

Carta IV. A la Señora de Sade


Mucha razón hay en decir, querida amiga mía, que los edificios construidos a la manera en que me encuentro sólo se apoyan en la arena y que todas las ideas que uno se for­ma no son más que quimeras, destruidas tan pronto como se las ha concebido. De seis combinaciones que me había hecho, yo aparte, y en las que basaba una esperanza de pró­xima liberación, no queda, a Dios gracias, ni una sola, y tu carta del 14 de abril las ha hecho desaparecer como los rayos del sol disipan el rocío de la mañana. Es cierto que en cambio he hallado la consoladora frase de que puedo estar bien seguro de que no estaré aquí un minuto más que el tiempo necesario. No que haya en el mundo nada tan tranquilizador como esta expresión, de manera que, si es ne­cesario que permanezca aquí seis meses, seis meses perma­neceré. Es encantador, y en verdad los que gobiernan tu estilo deben de sentirse muy satisfechos con los progresos que realizas en su profundo arte de revolver la herida de los desdichados. Verdaderamente resulta imposible lograrlo mejor.
Sin embargo, te había advertido que es muy difícil que mi cabeza resista más secretarios a sus órdenes, ¡sobre todo cuando uno se encuentra reducido como yo! Pero tal vez me objetes que no te lo había dicho antes... Sí, pero es que antes había para conmigo muchas más atenciones que aho­ra; antes yo me paseaba con una frecuencia mucho mayor. No se me abandonaba a la hora de las comidas. Estaba en una buena cámara con un hermoso hogar... Y ahora, nadie cuando como, muchos menos paseos, y enjaulado en la ha­bitación más húmeda del torreón (como que sólo de ahí pro­vienen mis dolores de cabeza). Y para colmo de bondades, imposibilidad de hacer fuego: aunque te parezca mentira, aún no he encendido el hogar en todo el invierno, y ahora puedo asegurar que ya no lo encenderé. Así estoy, querida amiga. Pero también ahora ya no se me necesita: mi proceso ha recibido sentencia. Si reviento, tanto mejor: será un gran alivio... y estoy convencidísimo de que, en el fondo, nadie se enojará por ello. ¿Y no quieres que en semejante situa­ción uno pida con la más viva instancia que lo saquen de aquí, o por lo menos que le digan cuánto tiempo debe estar aún? Habría que ser enemigo de sí mismo para no ocupar­se de esta mera idea, habría que serlo tanto como lo son de mí los que aquí me retienen y los que se niegan a satisfa­cer el único consuelo que pido... ¿No le sabes, di? Y si no lo sabes, ¿cómo es que me lo indicas? ¡No me repitas se­mejante mentira. en nombre de Dios! No me la repitas, por­que me haces hervir la sangre. Voy a probarte de la más auténtica manera que tú sabías desde el 14 de febrero de 1777 que habría de juzgárseme el 14 de junio de 1778. Vea­mos. Si tan bien conocías la primera parte de mi detención, ¿cómo quieres convencerme de que no conocías la segunda? ¡Pero qué estoy diciendo...! ¡Ay, no te has negado a de­círmela, y es seguro que me la dijiste de una manera rotun­da y más que expresiva cuando me mostraste los dieciséis meses con tu número 22. ¿Hay en el mundo nada más claro que el sábado 22 de febrero, N9 3 por último? Sospechar, después de esto, que el día de mi salida no es el 22 de fe­brero de 1780 sería, seguramente, hacerse una ilusión fatal.
Sentiste miedo, sin embargo, de que yo no estuviese suficientemente convencido, y entonces tuviste la gentileza de enviarme, poco tiempo después, tres papeles en blanco, asegurándome a. las claras que era para tres años. ¡Y aún hoy, renovando esa encantadora señal, hoy, precisamente hoy, cuando ya han pasado dos años y todavía falta uno, aún vuelves a. pedirme a grito pelado una firma en blanco! ¿Y quieres que dude, después de muestras tan rotundas? No, no, no; no dudo ni por un minuto de tener que sufrir todavía un año de desdicha. Es inútil que te pongas más pesada a este respecto: te comprendo, te entiendo; no me renueves más el espantoso recuerdo. Lo que encuentro indigno, lo que jamás les perdonaré a aquellos y aquellas que lo hacen, es tra­tar de destruir esta idea en lugar de fortificarla. Cuando tu, desde los comienzos, me diste a saber de una manera tan cabal estos tres años, ¿por qué, oyéndome decirlo, me res­pondían: "¡Pero qué idea! ¡Tres años! ¡Imposible! A lo sumo algunos meses...? Eso es lo infame, eso es lo odioso, eso es lo que causa todo el pesar y toda la desdicha de mi situación. ¿No habría sido infinitamente más humano dejarme con mi ilusión, puesto que no era una quimera, antes de destruirla día tras día para ponerme en el caso de forjarme una espe­ranza que hacían nacer y fomentaban en mí sólo para gozar con la desgracia en que debía sumirme la pena, de verla destruida? Lo repito: esos procedimientos son dignos de odio; carecen de humanidad y buen sentido y son los porta­estandartes de una ferocidad imbécil, semejante a la de los ti­gres y los leones.
Y ahora, cuando yo, más firme que nunca en la realísima idea de que aún me queda un año por sufrir, lo testimonio en mis cartas, otra vez, recomenzando la misma canción, tienen la audacia, tienen la infamia de escribirme sobre doce potes de confituras que pedí en diciembre: "¡Doce potes de confituras! ¡Oh, santo cielo! ¿Qué desea hacer con eso? ¿Va a dar un bai­le, sin duda? En todo caso, no será malo que quede un poco." He ahí en dos palabras cuál ha sido y es aún la obra de mis verdugos, pues ¿qué nombre dar a aquellos de quienes he re­cibido las puñaladas más violentas? Puesto que tú me lo decías: tres años, y puesto que yo me resignaba a ello.: ¿por qué des­truir mi ilusión? ¿Por qué darme a entrever una salida más próxima, cuando no es cierto? ¿Y por qué, en fin, complacerse en ofrecerme a cada momento una esperanza, para arrancár­mela al momento siguiente? De este juego infame me quejo, y los que al jugarlo sirven de instrumento para la venganza de los demás desempeñan un papel chato y pésimo, y hasta bárbaro, podría agregar, porque ¿qué les he hecho a esas per­sonas? A uno, nada: en mi vida lo había visto; a otro, gentile­zas y delicadezas... En fin, ya todo está dicho. Pueden aguzar sus dardos para el año próximo si por azar mí ilusión se pone demasiado insolente; en cuanto a mi ilusión, les declaro que así se dirijan y le escriban al diablo -que ya debe de estar acos­tumbrado a sus odiosas mentiras- no creeré que voy a salir un minuto antes del 22 de febrero de 1780. Y no hablemos más de ello.
Hay no obstante en tu carta una frase capaz de hacerme entrever una suerte aún más horrorosa. Es ésta: "Nada prueba que los términos que te he indicado según mis conjeturas no sean falsos." ¡Pero los términos que me has indicado son, exactamente, el 22 de febrero de 1780! Declaro y aseguro no haber jamás visto ni adivinado otra indicación en tus cartas. Sin em­bargo, tras esa frase escribes: "A lo cual vas a decirme: ¿pero por qué me señalaste en La Coste tal cosa y cuál otra? Te res­ponderé que me han engañado." ¡Pero lo que me señalaste en La Coste era que te habían dicho que yo estaría aún tres años después de mi juicio, o un año y destierro! Ahora dices que estás enfadada por haberme dicho aquello. Es peor, pues uno no se enfada por haberle dicho a. alguien más de lo que hay: es proporcionarle una agradable sorpresa; no se le deben ex- cusas por haberlo engañado en ese sentido... No obstante, tú me las das. Quiere decir que es peor. Y si es peor, ¡entonces quiere decir que estoy muy lejos de la verdad si creo salir el 22 de febrero de 1780! Te quedare infinitamente agradecido si me explicas esa frase, pues aumenta cruelmente mi inquietud y mi pesar.
Dime, te lo ruego: ¿sueles preguntar a los infames faci­nerosos, a los arrastrados abominables que se divierten tenién­dome sobre carbones encendidos, ya que rehúsan hacerme sa­ber el término, qué esperan ganar con ello? Ya he dicho y es­crito mil veces que, en vez de ganar, se pierde, que se me hace el mal mayor en lugar 'de hacerme el bien, que la índole de mi carácter no se presta a un trato así y que se me priva tan­to de la posibilidad como de la voluntad de reflexionar y, consecuentemente, de beneficiarme con la situación. Hoy, al cabo de dos años de esta horrible situación, añado y certifico que me siento mil veces peor que lo que era al entrar aquí, que mi temperamento se ha vuelto agrio y áspero, mi sangre mil veces más ardiente, mi cabeza mil veces más mala, y que, en una palabra, cuando salga de aquí será necesario que me vaya a vivir a un bosque, pues en el estado en que me encuen­tro, me será imposible vivir entre los hombres. ¡Ah!, ¿qué me costaría decir, gran Dios, que esto me ha hecho bien, si me lo hubiera hecho? ¡Ay, señores boticarios!, ahora que vuestras drogas se pagan y los dos tercios de ellas se toman, ¿por qué iría yo a no convenir en su eficacia si la tuvieran? Pero creed­me: vuestras drogas no tienen otra eficacia que la de volvernos locos, y vosotros sois envenenadores y no médicos, o sois, me­jor dicho, unos desalmados a los que habría que moler a pa­los para enseñaros a tener encerrado a un inocente sólo por satisfacer vuestra venganza, vuestra avidez y vuestros ínfimos
y villanos intereses personales. ¿Habré de callarlo nunca? ¡Ani­quíleseme mil veces si es cierto! "Otros fueron engañados -me dices- y no me dijeron..." Son unos animales; son unos im­béciles. Si hubieran hablado, si hubieran revelado todos los horrores, todas las infamias de que han sido víctimas, el mo­narca habría sido esclarecido: es justo y no lo habría tolera­do. Precisamente de su silencio nace la impunidad de esos buscones. Pero yo lo esclareceré, yo le abriré los ojos, así tenga que ir a arrojarme a sus pies, para pedir razón y jus­ticia por todo lo que injustamente se me ha hecho sufrir.
¡Oh, no necesitas recomendarme que no calcule ni com­pare tus cartas! Te doy mi palabra de honor que ya no lo hago. Lo he hecho, para mi desgracia, pues pensé que iba a enloquecer, pero antes que volver a hacerlo preferiría que me arrancasen la carne a pedazos. Haces oídos de mercader con respecto al número 22... El problema que te planteaba era sencillísimo, pero no podías darme la menor satisfacción; no hablemos más de él. Tan sólo recuerda que nunca olvidaré tu encarnizamiento... ¡Eh, si tuvieras buena memoria, recorda­rías si todas las chanzas e impertinencias dirigidas a mi carácter han tenido algún éxito! En La Coste, cuando me formulaban aquellas reprimendas espirituales y cuando se me dejaba tran­quilo, yo presentaba una gran diferencia... teniendo en cuenta lo cual debes ver si todo esto es bueno para mí. No quiero remitirme nada más que a lo que tú misma me decías al respecto. Si milli Rousset no puede decir lo que no sabe, entonces que no diga nada. Esa es toda mi respuesta; ella debe entenderme. Si me enfurruña, tanto peor para ella; me hará ver bien lo que son los amigos de este siglo, etc.
¿Puedo saber quién ha desposado a milli Devri? Me di­ces que milli de Launay no se ha casado, "y no iré a su bo­da". Va a casarse, ya que te aprestas a no ir a su boda, ¿no? En consecuencia, Marais no me ha mentido tanto como pretendes. Pero en lo que sí me ha mentido, y mucho, es, por ejemplo, cuando me dijo que yo sólo estaría aquí seis meses. En eso es en lo que lo encuentro un abominable prostituto, porque él sabía muy bien que lo que me decía no era cier­to y acortar el plazo es indigno: es prepararle a un hombre el momento de la más espantosa desesperación cuando vea que su ilusión se frustra.
No respondo en cuanto a la firma en blanco. Es una señal. Ha producido su efecto; no hablemos más. ¿No tienes el dinero de Provenza? Háztelo traer si lo necesitas, pero no firmo nada.
Todo mi consuelo es Petrarca. Lo leo con tal placer, con tal avidez, que no hay comparación posible. Pero hago con él lo que la marquesa de Sevigné hacía, con las cartas de su hija: lo leo lentamente, por temor a terminar de leerlo. ¡Qué obra tan bien escrita...! Laura me trastorna. Me siento como un ni­ño. La leo todo el día, y a la noche sueño con ella. Te con­taré un sueño que tuve ayer, mientras todo el universo se entregaba a la diversión.
Era alrededor de medianoche. Yo acababa de dormirme, con sus memorias en la mano. De pronto se me apareció... ¡La estaba viendo! El horror de la tumba no había alterado el fulgor de sus encantos, y sus ojos aún tenían tanto fuego como cuando Petrarca los celebraba. Una gasa negra la en­volvía íntegra, y sus hermosos cabellos rubios flotaban negli­gentemente hacia atrás. Parecía que el amor, para hacerla aún más bella, había querido suavizar todo el aparato lúgubre con que se ofrecía a mis ojos. "¿Por qué gimes en la tierra? —me dijo—. Ven a reunirte conmigo. Hay más males, más penas e inquietudes en el espacio inmenso en que habito. Ten el va­lor de seguirme." Ante palabras tales, me posterné a sus pies y le dije: "¡Oh, Madre mía...!". Y los sollozos ahogaron mi voz. Ella me tendió una mano, que yo cubrí de lágrimas. También ella lloraba. "Cuando vivía en este mundo que de­testas —añadió—, me agradaba dirigir mis miradas hacia el porvenir; multiplicaba mi posteridad hacia ti, y no te veía tan desdichado." Entonces, cautivo de la desesperación y la ter­nura, arrojé mis brazos en torno de su cuello para retenerla o seguirla y para embeberla en mis lágrimas, pero el fantas­ma desapareció. No quedó más que mi dolor.

O voi che travagliate, ecco il cammino
Venite a me'l passo altri non serra.
PETRARCA, SONETO, LIX

Buenas noches, mi querida amiga. Te amo y te beso de todo corazón. Ten, pues, un poco más de piedad por mí, te lo suplico, pues te aseguro que soy más desdichado que lo que piensas. Considera todo lo que sufro: el estado de mi al­ma tiene toda la melancolía de mi imaginación. Abrazo hasta a las personas que me riñen porque de ellas sólo aborrezco sus errores.
Hoy, 17 de febrero, al cabo de dos años de espantosas cadenas.
Vincennes, 17 de febrero de 1779.

30 jul 2009

♥♥♥♥♥ Entre la vida y yo hay un cristal tenue ♥♥♥♥♥

Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.
Fernando Pessoa

Entonces hoy me doy cuenta que mi vida no es mía, que es tuya y que no hay forma de recuperarla porque te lo he dado todo, hasta el último respiro y el último latido. Y lo mejor: ha sido libremente, en pleno uso de mis facultades mentales, cuando he sido joven y podía haber hecho, dicho y ofrecido cualquier otra cosa TE DI MI VIDA ENTERA.
Y me siento lejos de la vida o del otro lado y no hay manera de explicarte porque no lo entenderías, porque tu egoísmo es demasiado, es grande, oscuro y profundo y amarme no me has amado solamente me has deseado.
Estoy del otro lado, rendida a tus deseos, a tus caprichos, por voluntad propia y con la firme decisión de seguir en este plan hasta que la muerte llegue a tomarme de la mano pero no dejo de preguntarme si me estoy equivocando o si me equivoqué hace tantos años cuando me elegiste para tus juegos y manipulaciones.
Estaba sola. Y no es excusa pero necesitaba a alguien y en ese momento apareciste tú, tan caballero, tan galante, tan suave, tan tierno, tan gentleman en todo y real sentido de la palabra inglesa.
Estaba desprotegida. Y asustada en medio de la nada tomé tu mano y te amé porque no podía amar a nadie más.
Los años pasaron y hoy encuentro que entre la vida y yo hay un tenue cristal que me impide ver con claridad tu rostro y comienzo a olvidarte sin dejar de amarte en una borrosidad inescrutable en el frío del invierno de mi tiempo…

8 jun 2009

CARTA PARA FIRE

Ŧirє:
No quiero hacerte llorar, no sabes lo que daría porque estuviéramos un día, mira lo que te digo, UN DIA LAS TRES JUNTAS FISICAMENTE, porque quiero que sepas, que en las veces que nos hemos encontrado no hay una sóla vez que tú y tu familia no hayan estado en nuestros corazones, pensamientos y charlas. Klau te adora, te adora tanto que yo no sé de qué sería capaz de hacer para que seas feliz y yo, a través de tu blog ya través de ella, sé que tu alma es enorme, profunda y “Blue” como dice ella. UN ALMA AZUL, IM-PRE-SIO-NAN-TE
Y yo también te voy a retar un poquito, ten un poco de FE, que no pierdes nada con tenerla y no estás solita.
Sabemos bien que la vida es durísima, y somos las amigas quienes nos sostenemos unas a otras, pilares fundamentales cuando nos encontramos al borde del abismo, ese abismo que a veces nos quiere alcanzar y nadie, nadie comprende…, quizás porque es imposible de explicar.
Ayer lloré mucho, pero muuuuuuuuucho, y caí en una vorágine de miedos que me llevó a derramar un sinfín de lágrimas y quejas, y también muchos improperios. Temblaba. Pensé que el mundo se me había ido y que permanecía en el aire. Fue Klau quien me volvió a colocar el piso bajo los pies y MARTU, su cara, su sonrisa, con sólo recordarlo y mirando la foto donde me abraza, me sentí otra vez, un poco segura.
Tú nos tienes a nosotras, aquí, de este lado del mar. Sabes que siempre estás presente, eres un ser de luz al que queremos con todo nuestro corazón.
Te sabemos fuerte, luchadora, perseverante, aguerrida, con un corazón de dragón, “mágico”.

Siempre estás aquí…


http://img194.imageshack.us/img194/3381/corazones54.gifhttp://img194.imageshack.us/img194/3381/corazones54.gifhttp://img194.imageshack.us/img194/3381/corazones54.gifhttp://img194.imageshack.us/img194/3381/corazones54.gif
en nuestros corazones


http://img3.imageshack.us/img3/1375/corazones58.gif
Image Hosted by ImageShack.us
http://img3.imageshack.us/img3/1375/corazones58.gif

15 may 2008

FANTASÍA

Quiero hurgar tu cuello con mis labios, quedarme allí un momento y morderte, dejarte tan claro como el agua que eres mío y solamente mío…, quiero subirme en tu montura con la mirada puesta al sur de mi hemisferio , abrazar tu dulce cabo entre mis pliegues y quedarme allí yo sola, con tus ojos abrasándome la piel tan quieto en el temblor encallado de mis húmedas oquedades con bríos aún debajo de mi cuerpo que te ahoga…, quiero recorrerte con la lengua y hacer de cuenta que eres hielo y yo vertiente y en tu boca al fin hundirme hasta la muerte en la explosión indecorosa de tu hombría. Hazme tuya diré cual letanía, y en el último jadeo enloquecido susurrar tu nombre que es prohibido para caer rendida en este lecho que cobija tus deseos y los míos. Es una locura ya lo admito, y no me importa nada, es la monomanía que me corre por las venas y corroe las últimas fibras de razón que me sostienen. Quiero excitar cada tramo de tu cuerpo, hacerlo mío, beberte entero en una noche, agotarte, cabalgarte, acariciarte, ofrecerte cada trozo de mi piel para que hagas con mi cuerpo lo que quieras y sepas, gentilhombre, que lo que sabías en artes amatorias no era suficiente y era poco, y que de pasión te falta cuesta con sudor y doloroso empeño y en mi lecho, Dulce Niño, no tocarás el cielo con las manos, llegarás al universo.

26 abr 2008

PENSAR EN ENCONTRARTE Y AMARTE ES UNA ILUSIÓN

Pensar en encontrarte y amarte es una ilusión, un sueño que nace cada noche en mi regazo y se desmaya en mi entrepierna.
Tu idea del vicio es la misma que la mía y allí me zambullo cual pez en el océano profundo y te pienso, y te traigo y te siento y termino en éxtasis solitario.
Hacerte humano dentro de mis entrañas mientras grito de placer y hacerte mío porque tuya no seré ni será nunca.
Llegar a lo erótico pasando por lo pornográfico sin escalas y seguir, cruzando las fronteras de la realidad cotidiana para asumir y tomar las riendas de esa realidad mental que nos ahoga a los dos tras bambalinas.
Confiar… jinete y cabalgadura uno en el otro sin tapujos, sin silencios, sin suspiros… Solo jadeos, piel, transpiración, jugos y olores de cuerpos dispuestos y calientes.
El odio no cabe en esta recorrida desenfrenada donde el sexo y el amor se juntan para encontrar el vergel de la locura del deseo.
No hay odio, no hay disfraces, ni moral ni dioses, solo estamos nosotros dos.

14 abr 2008

Y así fue cuando el vaso quedó lleno, porque tengo, como tú, un concepto de la amistad que no pertenece a los tiempos que corren...

Y así fue cuando el vaso quedó lleno, porque tengo, como tú, un concepto de la amistad que no pertenece a los tiempos que corren sino a otro siglo. Porque cuando me llaman atiendo, como tú; porque cuando me escriben contesto, como tú; porque cuando me necesitan no importa la hora ni el día ni dónde esté, yo salgo corriendo a prestar mi ayuda aunque en eso se me vayan las horas, los días y la vida. No espero a cambio nada, solamente doy y ha sido así que irremediablemente me he quedado sola, llena de ausencias y de lágrimas, porque algunos han muerto en mis brazos y otros me han abandonado luego de matarme a puñaladas, de robarme el alma y en otros casos también me han robado dinero y he quedado una vez más rodeada de la nada.

Y lloro al leer que no soy la única estafada por esos que no saben de amistad ni sentimientos.


Y cómo es que te has metido en este rollo de las escrituras y de Dios, que te digo que no debes esperar nada aunque lo des todo, que no te deben nada, ni siquiera amor o respeto; hazme caso Amor, no esperes nada, porque no hay nada detrás de las palabras huecas, de las "amistades falsas". Hazme caso y no te enriedes, da todo lo puedas con amor y compasión pero no esperes nada a cambio porque terminarás dolido, verás que llega sóla la recompensa si es que así hemos de decirle. Y mirarás a los ojos y de quien menos lo esperes te llevarás la sorpresa probablemente con una única palabra, quizás dos...


De contradicciones estamos hechos. Piel y huesos, defectos y virtudes, bajos instintos e intenciones altruistas, pero acaso ¿todo esto es cierto?


Cien mil dudas y cien mil ideas en tu cabeza, en la mía solamente hay una y me la reservo si me licencias, soy egoísta como tú, aunque puedo ser tan espiritual como cualquier guía hindú, musulmán o cristiano. Eres en extremo egoísta y aún más espiritual, de otra forma no escribirías estas cosas, no te preguntarías por tus hijos cuando te vas al bar a tomar tu café con el Evangelio en una mano y la cucharita en la otra..., que dudo mucho que seas un irresponsable, y que valen la pena tu egoísmo y tu espiritualismo, y tus dudas y tus certezas, vale la pena no lo dudes, aunque cuando mires a tus hijos te sientas en deuda y el día de mañana, cuando ya dejen de ser niños y te reclamen, ellos verán y comprenderán tarde o temprano que eres distinto, egoísta, espiritual, padre y humano.


Podría decirte infinidad de cosas pero aquí te dejo, debo tomar una pastilla rosa y otra blanca, pero igual te quiero. Dile a Marta que no se tome las cosas tan a la tremenda, que la vida es corta, demasiado corta y lo que no tiene arreglo no se arregla y lo que sí pues ya se arreglará.


Sigue siendo como eres.



28 mar 2008

Una breve carta, ¿una nota? ¿una esquela?


Has tardado mucho, quienes te queremos te extrañamos y también (sin presión) te necesitamos; pero no lo sientas porque siempre vuelves. Es inevitable. Es tan indispensable el amor que vuelves y te irás y volverás una y mil veces. Las almas se elevan, caen, se encienden, se ven, es cuestión de mirar tranquilamente un poco más allá de tu horizonte. Fíjate, mira por la ventana y mira cuántas almas van y viene por la calle, unas más bellas que otras, algunas más luminosas que otras, y algunas muy oscuras… El espacio físico es solamente un sitio y nada más. Las almas seguirán su camino, quizás volvamos a encontrarnos (es casi 100% seguro) y volveremos a hablar de amor y libertad, de confianza, de amistad, y probablemente tendremos, nuevamente, algo que ver con el arte.

Te quiere siempre

Tu amiga


Verónica

7 mar 2008

¿Nadie te ha dicho que el amor duele?


¿Nadie te ha dicho que el amor duele? Encuentro desolado tu corazón, inquieto, triste… Te siento como un niño que reclama y no sabe lo que quiere.
Veinte minutos de espera pueden ser eternos y si fueran solamente cinco probablemente serán más largos aún.
Amanda…
La recuerdas, sí, estoy segura. No llego a entender lo de tus “achaques” y no logro hilvanar a McCartney en toda tu verborragia. Milord, ¿estás perdido en tu mundo, en tus letras, o en el mío? Despierta de una vez que esa locura no te pertenece, es mía y sólo mía y la vida que la entiendes porque sabes más de ella que cualquier otro poeta y tú, como yo, cual Memento, escribiéndonos la piel tú con tu amorosa letanía y yo con mis tormentos. El amor cabe en cualquier lado, del lado derecho o del izquierdo igual que mi dolor, que lo agrando y lo encojo cuando quiero y si tenerme lástima deseo lo muestro al mundo y digo: «pobre de mí, qué triste estoy, qué débil soy, por favor no me abandones» ¿¡y qué hay de malo en ello!?
O te han explicado mal o te han enseñado mal o entendiste cualquier cosa, que la realidad no es objetiva y todo es del color del cristal con que la miras…
(¿Nadie te ha dicho que el amor duele?)
No confundas el amor con sexo, que sexo puedes tener con cualquiera pero amor, AMOR ES OTRA COSA que va más allá de tu libertad o de la mía, de tus deseos, de tus anhelos y de tus urgencias.
Te sientes solo y no hay nada de malo en ello. ¿Qué la vida no te entiende? Amor, párate delante del espejo, eres tú la vida y allí mismo tienes toda la comprensión que necesitas, las herramientas para andar y seguir andando y esas herramientas que no deben nombrarse porque ya llegará tu hora y no hay que impulsarla. Además, yo te comprendo un poco… ¿Nadie te ha dicho que el amor duele?
Hablas de los que te quieren como si hablaras de un pedazo de madera, válgame Dios si es que Dios existe. Los que te queremos te aceptamos como eres, así de loco y así de tonto, así de bello y así de feo, así de simple y así de complicado. No le des tantas vueltas al asunto que moral no hay una sóla y cada uno se inventa la que le conviene. No te preocupes tanto de esas pequeñeces.
Daño y bien haces con tus letras, pero lo peor es que al primero que dañas es a ti mismo y el bien lo haces por efecto secundario, a los demás primero y por último a ti mismo. Te repito: a ti mismo último el bien y primero el daño.
Los nombres seguirán flotando en el aire, algunos se hundirán en las profundidades negras del océano y otros partirán a la luz de las estrellas y lo importante Milord, es que cuando ya te queden pocos nombres, porque no lo dudes, en algún momento te quedarán poquitos nombres, sepas leerlos con el corazón y no con la piel, porque la piel se arruga y se agrieta y muere.
Y yo espero, y tú allí y en mí y en todas partes y “esto” como tú le llamas, que no termina y que en realidad recién comienza. Habrá un amor que ya no abre la puerta y habrá dos nuevos esperando a que llegues y entres sin tocar...
No hay amores inmensos o pequeños que te lo expliquen todo. Hay amores que te reviven y otros que te sumergen en el lodo. Amores que dan vida y otros que asesinan. ¿Cuál de éstos es el tuyo, Milord?



3 mar 2008

Ayer giró el mundo a mi alrededor, los colores se mezclaron mientras sonaba la música de jazz y sentí aquella sensación perdida de irme, de succión, de imán, de no ser yo y verme desde arriba allí en suelo, tirada, y Noelia que me sostenía y mi hija que me miraba con miedo… Y yo sabiendo ya que me moría y preguntándole a Miguel que estaba allí como siempre: por qué ahora si aún no tengo nietos, no quiero irme por favor…
Grité en los oídos de mi hija, grité a Noelia y a Patricia y nadie me escuchaba y miré hacia el otro lado y todo estaba allí como las otras veces y a mi padre que extendía sus brazos le he preguntado ¡cuántas veces he de morir y he de volver en este cuerpo!¡hoy no quiero morirme padre, hoy no quiero!
Hace meses, en realidad hace más de un año, no, estoy mintiendo, hace 14 años que intento quitarme la vida de una forma o de otra y no lo he conseguido…Sin quererlo he muerto tres veces y las tres veces he regresado. Ayer debí irme pero no pude resistirme y comprendo que morir no es otra cosa que aceptar irse a voluntad, que no hay parca que asuste ni nada por el estilo, y tengo esta ambigüedad que me parte al medio y me quita la respiración. Quiero estar allá pero hoy, como ayer, no quiero. ¿Se entiende lo que digo? (No lo creo).
He muerto en 1714, en 1914, en 1616 y siempre he sido mujer y he muerto joven… Esta vida, de las que recuerdo, es la más larga que he tenido ¿tal vez es que tenía que esperar a conocerte para seguir muriendo?
Pensarán que estoy loca y no me niego. Ayer debí dejar el mundo y otra vez a voluntad estoy aquí.
¿Valdrá la pena seguir sosteniendo este cuerpo? ¿Hasta cuándo? Podrías decirme tú ¿¡HASTA CUÁNDO!?
Esta vida debe ser la última, aunque tomando debida cuenta de mis equivocaciones, será mejor que me resigne a nacer de nuevo y otra vez en un siglo equivocado.
En fin, nada más quería decirte que ayer el mundo se detuvo apenas un instante y sigo aquí.


(escrito en el mes de julio de 2007)

1 mar 2008

Querido Amigo:

Acabo de levantarte. Domingo: 7:24 de la mañana. He leído tu mensaje de agradecimiento y yo debo darte las gracias a vos, porque en una tarde de «m.......» vos y Cata me pusieron una sonrisa de esperanza en la cara.
También acabo de leer tu último poema. Yo también me pregunto muchas, muchas, tantas veces ¿Por Qué? Y me duele el alma, porque miro a mi alrededor y solamente veo «personas» corriendo por aplastar al que está al lado, por tener un auto mejor, una casa más grande, un tapado de Dior o un pantalón de marca y acá cerca, acá nomás, no precisamos irnos lejos, la miseria arrasa con la dignidad.
Me temo que hay poca gente que aún mantiene el alma despierta y compasiva, con esa compasión bien entendida que empieza por el amor incondicional al otro, por hacer propio su dolor aunque no pueda uno cambiarlo.
Gracias querido amigo, por estar allí.

29 feb 2008

La cosa es que el mundo es mundo aún cuando no lo pienses..., y tiene la malísima manía de girar constantemente y en mi invierno tu piel roza el verano y así, sujetos a distintos hemisferios tu cuerpo es agua y el mío es hielo y la locura, esa que me atañe tan de cerca, esa locura que tu defiendes con todas tus murallas y todas tus defensas, Santiago, no es la misma que la mía. Tu locura es otra, es dulce, es suave, es tierna, es sensual y caliente... Mi locura es de otra clase, de esa clase de locura que da miedo porque La Loca sabe que está perdiendo la razón y aún sabiendo no resiste sus golpes.
Dejar de fumar, ¿para qué, si te hace feliz?
Tengo amor, amor, y tengo odio, tengo en mi tristeza la alegría y en mi locura la cordura, en mi vida la certeza de la muerte y en mis noches tus manos apretando mi corazón, ése, el que duele, el que aún late.

Aquella chica no se parece a mí y yo tampoco pienso ni siento como tú, pero pienso y siento, y estoy viva como tú y en cuestión de pieles creo que vale la que se acerca sin tapujos a pedir el abrazo de otra piel.

En cuanto a la humildad, ¡por qué deberíamos ser humildes si los Dioses no lo son! La humildad no está hecha para nadie.

Je t´aime

27 feb 2008

Lo último que se pierde no es la esperanza (por suerte), lo último que se pierde es la IRA.

Lo último que se pierde no es la esperanza (por suerte), lo último que se pierde es la IRA.

Esperaré. Esperaré a por ti para perdonarte sí, pero también para tirarte a la cara toda la ira acumulada durante tantos años. Me lo he ganado. Esto no es una carta de amor, es una carta de enojo, de desilusión, de decepción. Y habrá quien livianamente critique mi rabia. Y no me importa. Hoy no te amo, no siento ni amor de madre, ni amor de hija, ni de hermana, ni de nada, hoy estoy en la vacuidad total. En la oscuridad del vacío.

¿Dime, si eres capaz, qué querías de tu madre? Acaso querías un Sí permanente y constante? Acaso querías que todo se te permitiera? Acaso querías ser y hacer sin más, sin poner la cara y sin hacerte responsable? Acaso lo único que sabes para defender tus “ideas” que lejos están de ser ideales es decirme a los gritos: ¡¡NO ME ROMPAS MÁS LAS PELOTAS!!!?????

Aaaaaaaaaaah! No comprendiste nada. Quise evitarte dolores innecesarios, dolores y decepciones por las que ya he pasado yo, y también tu padre. Pero no te sirvieron las palabras. Y has sumado una nueva decepción a mi rosario de decepciones.

18 feb 2008

La felicidad dura poco, tan poco que cuando ya pasó te das cuenta que la perdiste y no la disfrutaste.

Querido Amigo:

Siempre te lo dije: La felicidad dura poco, tan poco que cuando ya pasó te das cuenta que la perdiste y no la disfrutaste.

Hoy vuelvo a estar triste, no, triste no es la palabra, la palabra es desilusionada. Debería de hacer caso y quedarme eternamente en el vacío, en el cajón, desapegarme de todo para no sufrir más, no tener más ilusiones o expectativas.

En fin, estoy tratando de digerir muchas cosas, de resignarme, a la vez siento orgullo y desilusión, cada cosa tiene su lado contrario, ¿no? Siempre lo he dicho.

Sé que solamente vos me entendés y que sabés a qué me refiero. A quién me refiero.

Quiero decidir no llorar más y no puedo. Si vos sabés cómo se hace para dejar de llorar y perder un poco del aliento de vida en cada lágrima por favor decímelo.

Estaba feliz, y pasó tan rápido…

Te necesito.

V.

7 feb 2008

He dicho con afán tanta locura, con ferviente vanidad y poca altura, he dicho y hecho cuanto pude en pos de un corazón que no se cura del venenoso amor de otra que en vez de amarlo lo tortura…
Y he sido tonta, lo confieso, por haber bajado el rostro hacia mi pecho, resignándome a verlo desde lejos como un imposible sueño de amor, inquieto, que enlaza pensamientos bien secretos en apasionado rosario de deseos…
No veo, Amor, tus manos en la luna para bajarla del cielo y dársela a tu amada; tampoco veo en sus cabellos una tiara de estrellas y diamantes, ni rubíes en sus dedos entonces grito a toda vos que yo, Pecadora, Te Quiero.
He hecho con empeño un sueño porque regalártelo yo quiero, con un lazo enorme de libertad infinita aunque me carcoman los celos… Acaso, Amor Mío, ¿me has escuchado alguna vez decirte que te quiero?
He dicho tanta insensatez, tanta locura, que si la muerte llegara hoy a mi puerta le diría al Diablo que espera en el Infierno: «Deja que ésta vaya al cielo pues en su lecho ha purgado sus anhelos»
¿¡Y a dónde iré, Mi Amor, si ni el Diablo me quiere en su morada, si la muerte me mira con desprecio y lástima y los Ángeles en el cielo ya no cantan!?
¡Te Quiero! ¿Te lo he dicho?…Y de qué me sirve quererte si por quererte yo me muero y este amor me condena eternamente a verte sorber de aquel veneno que la moza que duerme en tu cama, ésa que dice ser tu amada, coloca silenciosamente bajo tu almohada…
He sido tonta y loca y muchas cosas y volvería a serlo y a hacerlas todas para tener de ti tan sólo una mirada en la distancia. No cierres los ojos antes que los míos que quiero partir primero mirándote y queriéndote ¡no te atrevas a irte sin mí, te lo prohíbo! Porque sabes, Mi Amor, que una vida sin ti sería peor que caer en el olvido.

Te quiero aunque no te importe y no me veas…
¡te quiero!

4 feb 2008

Carta 2 - Carta Erótica

Mi Querido Señor:

Quiero hurgar tu cuello con mis labios, quedarme allí un momento y morderte, dejarte tan claro como el agua que eres mío y solamente mío…, quiero subirme en tu montura con la mirada puesta al sur de mi hemisferio , abrazar tu dulce cabo entre mis pliegues y quedarme allí yo sola, con tus ojos abrasándome la piel tan quieto en el temblor encallado de mis húmedas oquedades con bríos aún debajo de mi cuerpo que te ahoga…, quiero recorrerte con la lengua y hacer de cuenta que eres hielo y yo vertiente y en tu boca al fin hundirme hasta la muerte en la explosión indecorosa de tu hombría. Hazme tuya diré cual letanía, y en el último jadeo enloquecido susurrar tu nombre que es prohibido para caer rendida en este lecho que cobija tus deseos y los míos. Es una locura ya lo admito, y no me importa nada, es la monomanía que me corre por las venas y corroe las últimas fibras de razón que me sostienen.
Quiero excitar cada tramo de tu cuerpo, hacerlo mío, beberte entero en una noche, agotarte, cabalgarte, acariciarte, ofrecerte cada trozo de mi piel para que hagas con mi cuerpo lo que quieras y sepas, gentilhombre, que lo que sabías en artes amatorias no era suficiente y era poco, y que de pasión te falta cuesta con sudor y doloroso empeño y en mi lecho, Dulce Niño, no tocarás el cielo con las manos, llegarás al universo.

1 feb 2008

Carta 1

Buenos Aires, 9 de Septiembre de 2007

Aquí estoy con problemas, sigue la gripe, y mi estado de ánimo está como la bolsa: en baja estrepitosa.
Voy a tomar unos días. Lo siento pero por si fuera poco viene gente de afuera y me siento realmente agotada física y espiritualmente.
ESTOY CANSADA DE VIVIR.
(Para qué les voy a mentir).
Dénme unos días, el monitor anda para el culo y en cualquier momento se muere para siempre y tendré que salir a buscar un monitor prestado porque dinero NO HAY para comprar uno nuevo.
Me siento tan cerca de la locura que tengo miedo.
Regresaré en una semana aproximadamente, o tal vez me las rebusque de alguna forma para estar presente.

Ima no te asustes, que no tengo huevos para matarme, seguiré aquí, en este puto mundo hasta que Dios disponga.

Las quiero mucho y las necesito aún más.

llorando a mares.

28 ene 2008

Voy a dormir la tarde en mis brazos y a rendirme al mundo de los sueños.

Voy a dormir la tarde en mis brazos y a rendirme al mundo de los sueños. El cuerpo se me va poniendo viejo y pienso y pienso y pienso…qué será de mí cuando ya no pueda sostenerme sola.

No es tristeza es conocer mi finitud, es mirar en el espejo cada línea que ya se va marcando en mi rostro aunque según dicen tengo suerte: “las arrugas todavía no te tocan”, eso me dicen y supongo que es cuestión de genética o fortuna pero yo veo allí un rastro apenas perceptible por mis propios ojos. Empiezo a envejecer del cuerpo.

¿Yo?

Yo estoy bien querido amigo, solamente cansada (como tú) y algunas veces melancólica (como hoy).

Voy a dormir la tarde en una cama suave, rodeada de mis cuatro amores caninos que no me dejan nunca sola, y liberaré mi mente pronta a navegar más allá de las realidades y dejaré reposar mi cuerpo por unas horas.

Voy a poner, quizás, en un bello sueño, esta alma joven en un cuerpo que le corresponda y cuando despierte, seguramente, me sentiré renovada.

Llueve.

La siesta espera.

21 ene 2008

Mañana del 21, Buenos Aires

Ele,
Tengo tantas preguntas como asombro. A mis 39 años aún no pierdo la capacidad de asombrarme, de preguntarme, de querer ser, ver, aprender, caminar, conocer.
No conozco los lugares, no he ido físicamente, he ido desde la caja boba, desde la imaginación, desde un atlas y algún libro de geografía.
Estoy, hoy, 21 de octubre, festejando el día de la madre con mariposas en el estómago gracias a ti; porque has movido algo más que inquietudes. Quiero ver la peli ¡ya! Y sí, la Niña Vero es impaciente. Aún no he logrado controlar totalmente la impaciencia y la ansiedad, aunque he dejado de fumar, ¿eh? Algo es algo.
Creo que mejor no me extiendo más. Me dejaré llevar por tus caminos con los ojos cerrados y cuando tú me digas miro. Mientras… imagino como pides. Imagino a Yezu, a Lola, escucho los disparos, veo a los jóvenes rateros llevarse un alimento tan preciado… Me meto en la piel de Lola y cargo la escopeta con furia y disparo y veo bajando a Nicanor en el sulky (me gusta andar en sulky) y veo a Gabriel, a Ale y a la tía Josefina mientras en la piel de Lola miro hacia atrás cuando me llevan a curarme… Imagino Ele, imagino mucho y me meto allí bajo la piel de tus letras.
Inocencio me recuerda a mi papá. No me hagas explayarme, me duele. La diferencia es que mi padre no tuvo hijos rateros, pero el alcohol corría por sus venas. (Se escapa una lágrima irremediablemente).
Yezu que habla con los animales, nos parecemos tanto…; y a mí me dicen Kurma. Ya te contaré, es un avatar hindú, no recuerdo mucho ahora, tendría que leer, me lo decían despectivamente, a mí me enojaba, pero al fin comencé a aceptar ese apodo y a amar a las tortugas (¿otra coincidencia?)… En fin, a Agilino también lo tengo en la memoria, es que he conocido gente que tiene cierto parecido a tus personajes, eso me gusta.
Ele, se te aprecia y mucho. Tu calidez es encantadora. También quiero conocer a todos esos muchos y muchas que les acompañan a ti y a Hache.
Quiero un café con una cáscara de mandarina. ¿Es rico?

Tu Niña Vero