sábado, 1 de marzo de 2008

Querido Amigo:

Acabo de levantarte. Domingo: 7:24 de la mañana. He leído tu mensaje de agradecimiento y yo debo darte las gracias a vos, porque en una tarde de «m.......» vos y Cata me pusieron una sonrisa de esperanza en la cara.
También acabo de leer tu último poema. Yo también me pregunto muchas, muchas, tantas veces ¿Por Qué? Y me duele el alma, porque miro a mi alrededor y solamente veo «personas» corriendo por aplastar al que está al lado, por tener un auto mejor, una casa más grande, un tapado de Dior o un pantalón de marca y acá cerca, acá nomás, no precisamos irnos lejos, la miseria arrasa con la dignidad.
Me temo que hay poca gente que aún mantiene el alma despierta y compasiva, con esa compasión bien entendida que empieza por el amor incondicional al otro, por hacer propio su dolor aunque no pueda uno cambiarlo.
Gracias querido amigo, por estar allí.
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