viernes, 29 de febrero de 2008

La cosa es que el mundo es mundo aún cuando no lo pienses..., y tiene la malísima manía de girar constantemente y en mi invierno tu piel roza el verano y así, sujetos a distintos hemisferios tu cuerpo es agua y el mío es hielo y la locura, esa que me atañe tan de cerca, esa locura que tu defiendes con todas tus murallas y todas tus defensas, Santiago, no es la misma que la mía. Tu locura es otra, es dulce, es suave, es tierna, es sensual y caliente... Mi locura es de otra clase, de esa clase de locura que da miedo porque La Loca sabe que está perdiendo la razón y aún sabiendo no resiste sus golpes.
Dejar de fumar, ¿para qué, si te hace feliz?
Tengo amor, amor, y tengo odio, tengo en mi tristeza la alegría y en mi locura la cordura, en mi vida la certeza de la muerte y en mis noches tus manos apretando mi corazón, ése, el que duele, el que aún late.

Aquella chica no se parece a mí y yo tampoco pienso ni siento como tú, pero pienso y siento, y estoy viva como tú y en cuestión de pieles creo que vale la que se acerca sin tapujos a pedir el abrazo de otra piel.

En cuanto a la humildad, ¡por qué deberíamos ser humildes si los Dioses no lo son! La humildad no está hecha para nadie.

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