jueves, 15 de mayo de 2014

Antes de dormir

Anoche, aunque tomé (y hacía tiempo que no la tomaba) la medicación para dormir, pasaron muchas, muchísimas cosas por cabeza, como una meditación consciente dejé que mis pensamientos fueran hacia donde quisiera ir.
No era una meditación, simplemente fue un estado de pre-sueño que me llevó por lugares luminosos y sombríos.
Admito que en algún momento alguna que otra lágrima tocó mi almohada pero aún así y pese a todo, mis ojos se negaban a cerrarse completamente y así fue que los pensamientos iban llegando y pasando como en una calesita...
Llegó de forma inevitable el pensamiento del «dolor», el dolor físico que me provoca la FM (Fibromialgia), y la pregunta del millón:  ¿cuánto dolor es capaz de soportar un cuerpo humano? ¿y el mío? ¿cuánto?
Desde que me diagnosticaron la enfermedad he tenido unas pocas épocas "soportables" o "buenas", donde el dolor no era tanto y yo soñaba con la próxima consulta al especialista y que me dijera: "Vamos a bajar la dosis de la medicación"... Eso, tristemente, no sucedió nunca y creo, que jamás sucederá.
                                                   LA FIBROMIALGIA LLEGÓ PARA QUEDARSE
(la primera gotita salada recorrió el territorio de mi mejilla derecha y tocó suavemente la almohada), y recordaba cómo y cuánto cambió mi vida desde este diagnóstico.
Sentía dolor y la medicación iba rumbeando hacia los brazos de Morfeo y pensé en mi hija, y en cuán diferente pensamos, vemos y afrontamos la vida. Y agradezco al universo que Mi Princesa sea fuerte tan fuerte como cualquier mujer querría ser. Y que estoy orgullosa de ella y también pensé en mi madre, y me preguntaba si estará orgullosa de mí, aunque sea un poquitín... En fin, también pasaron por mi calesita de pensamientos recuerdos lindos, de cuando tenía 4 y 5 años, con mi viejo (Q.E.P.D.) y luego inevitablemente todo el dolor de malos recuerdos que vinieron de la mano de los buenos.
(muchas gotitas saladas recorrieron el territorio de mis mejillas y tocaron la almohada)
Ya no recuerdo ningún otro pensamiento, tampoco los sueños, pero hoy puedo decir: 
                     ME GUSTA VIVIR (pero estoy cansada...)