jueves, 16 de junio de 2011

Cartas a Milord

Milord,
Recuerdo el ardor de sus miradas, el ahogo dulce y violento de sus brazos, la audacia de sus deseos que aún me seducen y me provocan temor...
No logro combatir esta pasión ni compartirla, no puedo resistirme...
Le miro en mis recuerdos, con asombro, con deseo, con una inquietud que me hace temblar como una hoja al viento.
Yo no sé si me ha amado, si me ama o si me amará alguna vez pero sí sé que yo le amo, yo le deseo, yo le necesito.
Acaso no sepa jamás si me quiere, si me tiene en sus pensamientos o si formo parte definitiva de su pasado, pero le amo.
Le deseo ardiente, violento, tierno y dulce. Le deseo todo mío, mío, ¡mío!

Suya siempre
A.
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