jueves, 7 de febrero de 2008

LA CASA VACÍA - E. T. A. HOFFMANN

Theodor comienza a contar a sus amigos una historia, para ellos comienza diferenciando qué es lo llamado «fantástico» y qué es lo llamado «maravilloso» y sacando su diario, donde anotaba todo tipo de cosas incluyendo notas y noticias de sus variados viajes, anécdotas y cualquier historia que llamara la atención de su “visión”.

Pasaba el verano en una ciudad donde tenía muchas y antiguas amistades y la donde la vida era tranquila y relajada y los días pasaban en un letargo casi ensoñador.

En esa ciudad llamaba su atención una pequeña casa de aspecto anticuado, situada entre dos majestuosos edificios de hotel situados en el centro bullicioso de la ciudad; esta casa parecía abandonada, las ventanas del primer piso parecían estar tapiadas y en las puertas y ventanas de la planta baja aparentemente habían levantado un muro de ladrillos para bloquearlas.

A cualquier hora del día la casa parecía estar vacía y se tejían distintas historias sobre ella aunque el pastelero que tenía su negocio cerca le comentó a Theodor que en ella habitaba un hombre que cuidaba la casa.

En sucesivos paseos Theodor comienza a obsesionarse con la casa después de que en una tarde vio en una de las ventanas del primer piso un brazo blanco que mostraba en la mano un brillante reluciente. Era un brazo de mujer.

Esta obsesión comenzó a nublar los sentidos y la razón del hombre al punto de que todos sus pensamientos se centraban en la belleza que él podía ver en una especie de niebla en un espejo aparentemente mágico. Al fin y preocupado, decide ir a ver a un especialista en enfermedades mentales, quien intentó ayudarle quitándole el espejo de mano y ordenándole que retornara a sus tareas y distracciones habituales.

Theodor así lo hizo, al principio con mucho trabajo.

La historia a partir de aquí se desarrolla de forma sorpresiva e inesperada y a decir verdad, un poco «confusa», el autor peca de “complicado” al intentar culminar este relato de misterio/terror/fantástico con un toque especial.

Recomendable para una única lectura complicada y densa.

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