viernes, 28 de marzo de 2008

El Mundo que no Vemos, lo que estamos perdiendo


Iba hacia el puerto de la ciudad; para llegar debía tomar un colectivo y el subterráneo. Me senté, y me dispuse a disfrutar del viaje, primero en el colectivo hasta la estación de subte y luego de la estación “Los Incas” terminal de la línea B hasta Leandro N. Alem, cabecera de la misma línea claro está.
Mirando a mi alrededor, sobre todo en el vagón del subte, se ve a la gente totalmente aislada. Nadie hablaba. Las bocas que se movían simplemente tarareaban una canción que llegaba de un aparatito a los oídos del autista señor, señora o señorita que tenía puestos sus auriculares de última moda en las orejas proveniente de un ipod o de un mp3 o de un mp4, aparatos modernos que permiten al individuo escuchar música sólo y aislarse completamente de lo que le rodea.
Yo iba acompañada de mi esposo y de mi hija. Creo que éramos los únicos que teníamos un diálogo.
Me ha entristecido esta realidad. Ese notar que todos estamos lejos de todos, que cada uno anda en lo suyo, y luego nos preguntamos ¿qué nos está pasando? ¿Qué le pasa al mundo? ¿Por qué tanta guerra, tanta hambre y tanta destrucción? ¡Pero cómo no van a pasar estas cosas si cada uno anda en lo suyo!
A nadie le interesa lo que pasa al lado, no hay cortesía, no hay palabras, no hay educación, ni respeto, ni ternura, no nos está quedando nada. Estamos perdiendo todo y llegará el momento en que quedaremos desmembrados como sociedad, como mundo, como humanidad si no hacemos el esfuerzo de volver a integrarnos tomando la gran decisión de dejar de una buena vez ese aislamiento autista que la tecnología nos ha impuesto.
Me preocupa la “no-comunicación” y todo lo que a consecuencia de ella se gesta y crece como un virus en la humanidad.
Somos miles de millones y cada vez estamos más solos. Tristemente solos…


Octubre de 2007
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