miércoles, 30 de diciembre de 2009

NO HAY SALIDA



El cuerpo se me va
en cada día que pasa;
la energía se recicla.

No hay salida,
llega el deterioro,
la cabeza me da vueltas.

Caigo.
Me abandono.
El pozo se abre
bajo mis pies desnudos,
el vacío se oscurece
de la mano del asombro.

Se estremece el cuerpo,
el alma se endurece,
el reproche surge a gritos
mientras la esperanza se diluye.

No hay regreso
después de la partida,
el principio de la muerte
me devolverá a la vida.


© VERONICA CURUTCHET

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1 comentario:

Yo dijo...

Nunca debemos dejar que el alma se endurezca y si morir implica un renacer, pues que muera esa parte que sientes tan oscura en tí y que eso de lugar a lo nuevo, a la luz.
Un beso