viernes, 4 de junio de 2010

PASEO MAGICO: Mujer de piedra



Volvió a sumergirse en la profunidad
de su corazón, que ya no era de piedra.
Recordó el amor que no llegó a transformarse en carne,
recordó sus ojos y su voz, recordó su melodía
y el sacrificio de amor que él mismo ejecutó.
Lo amaría eternamente,
lo amaría desde lejos hasta cobrar valor
para alcanzarlo en el viaje.


©VERÓNICA CURUTCHET
Buenos Aires, 2003
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