lunes, 20 de septiembre de 2010

PARRAFO PERFECTO #6: Nieve de Primavera, El mar de la fertilidad (YUKIO MISHIMA)

En la guerra habían muerto dos miembros de la familia Matsugae, tíos de Kiyoaki. Su abuela recibía una pensión del Gobierno, gracias a estos dos hijos que había perdido, pero ella nunca hizo uso de ese dinero; dejaba los sobres sin abrir sobre el anaquel del santuario de la casa. Tal fue por lo que la fotografía que más impresionó a Kiyoaki de toda la colec­ción de fotografías de guerra de la casa fue una titulada «Proximidades del Templo de Tokuri; servicios religiosos por los muertos de la guerra», fechada el 26 de junio de 1904, el año treinta y siete de la era Meiji. Esta fotografía en sepia, era totalmente distinta de los habituales mementos de guerra. Había sido realizada con la vista del artista puesta en la estructura: en realidad parecía como si los millares de soldados presentes estuvieran preparados deliberadamente, como las figuras de un cuadro, para centrar toda la atención del obser­vador en el alto cenotafio de madera sin pintar situado en el centro. En la distancia, las montañas se recortaban suavemen­te en la neblina, alzándose en pequeños estrados a la izquierda del cuadro, lejos de la amplia llanura. A la derecha, emergían en la distancia diseminados grupos de árboles, perdiéndose en el polvo amarillento del horizonte. Y aquí, en lugar de montañas, había una fila de árboles que se hacían más altos a medida que la mirada se dirigía a la derecha; un cielo amarillo se dejaba ver por entre los claros de las ramas. En primer plano destacaban seis árboles muy altos a intervalos estudia­dos, colocados de forma que complementaban la armonía ge­neral del paisaje. Resultaba imposible determinar qué clase de árboles eran. Sus espesas ramas superiores tenían al incli­narse con el viento una grandeza trágica.

YUKIO MISHIMA

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