martes, 14 de agosto de 2012

EL PAIS DE LAS COMPLICACIONES COTIDIANAS

Este año, y conste que apenas estamos a mitad de agosto, ha estado lleno de complicaciones, de esas complicaciones "cotidianas" o de rutina, no sé cómo llamarles. Una cosa tras otra, un problema tras otro, para solucionar el primer problema te encuentras con un un segundo problema, un tercer problema y así sucesivamente. Es el cuento que jamás acaba.
A ver: estoy cansada de que me envíen cartas intimidatorias para pagar una deuda de $83 pesos ¡si 83 pesos! que no tengo! Una deuda de telefonía celular que fue una tramoya del vendedor y la cual solucioné el jueves de la semana pasada, o sea, el día 9 de agosto, día en el cuál la gente de esta compañía de telefonía celular redactaba y enviaba la segunda carta que llegó hoy, cuando el empleado me llamó por teléfono para decirme que todo estaba solucionado. 
Esto pasa solamente acá en Argentina o son situaciones que suceden en todos lados? Primero: no debo nada. Segundo: por qué no van a enviarle cartas a los que de verdad tienen deudas? 
Decir que estoy harta es poco, que estoy podrida sería lo más adecuado y mandarlos a la mierda estaría genial; pero lamentablemente hoy día sin un teléfono celular no se puede andar por la vida, es una herramienta, ya no es un lujo. En fin, está visto que las pequeñas piedras del camino cotidiano son las que más molestan en los zapatos.
Como en todo: los usuarios somos carne de cañón.

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