viernes, 9 de mayo de 2008

EL TIEMPO QUE POSEO

Llegó a un punto la vida,
en que nada es más importante
que disfrutar de cada instante
como si fuera el último.

Cada minuto se transforma
en una eternidad de ensueño,
en un abanico de posibilidades
tan vasto como el universo.

El panorama ha cambiado de colores;
el horizonte se mira de otra forma,
el verde de los árboles y el azul del cielo
se vuelven más vivos, más intensos.

Y cada situación, cada encuentro,
cada momento, inestimable, se guarda,
se atesora, se memoriza, y se graba
con trazos indelebles en el alma.

Nada hay más importante,
ahora,
que el tiempo que poseo.

Cuando alguna vez pensé
que viviría para siempre
no me había detenido a pensar
que el tiempo también se acaba...

No puedo detenerlo,
pero puedo disfrutarlo,
y compartirlo, enriquecerlo,
hacerlo útil para alguien.
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