miércoles, 11 de junio de 2014

♋ ℰℛỚṰЇℭÅℳℰℕṰ€ ♋

«La gran veneración que sentían por las órdenes de la superiora hizo que éstas se realizasen con la más precisa exactitud. No es difícil que comprendáis lo que cada una de estas criaturas, siendo tan libertinas, exigió de mí. Como llegaban siguiendo el orden de edad, Elisabeth pasó la primera. La bonita bribona me examinó por to­das partes, y, después de cubrirme de besos, se entrelazó entre mis muslos, se frotó contra mí, y ambas nos exta­siamos. Flavie fue la siguiente; hizo más tanteos. Des­pués de mil deliciosos preliminares, nos tendimos en sen­tido inverso, y; con nuestras lenguas cosquilleantes, hici­mos brotar torrentes de flujo. Sainte-Elme se acerca, se tiende sobre la cama, hace que me siente sobre su cara, y, mientras que su nariz excita el agujero de mi culo, su lengua se sumerge, en mi coño. Doblada encima de ella, puedo acariciarla de la misma manera; lo hago: mis de­dos excitan su culo, y cinco eyaculaciones seguidas me prueban que la necesidad de la que hablaba no era iluso­ria. La correspondí por completo; nunca hasta entonces había sido yo tan voluptuosamente chupada. Volmar só­lo desea mis nalgas, las devora a besos, y, preparando la vía estrecha con su lengua de rosa, la libertina se pega a mí, me hunde su clítoris en el culo, entra y sale durante mucho tiempo, da la vuelta a mi cabeza, besa mi boca con ardor, chupetea mi lengua y me excita dándome por el culo. La maldita no se detiene aquí: con un consola­dor que me ató a la cintura, se presenta a mis embesti­das, y, dirigiéndolas hacia el trasero, la zorra es sodomi­zada; mientras la excitaba pensaba que iba a morir de placer.»

EROTICAMENTE
Marqués de Sade 

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