La Nochebuena nos cobijaba en pleno verano en este hemisferio sur bajo un parral lleno de uvas por el que, si me esforzaba, podía ver el brillo de las estrellas en el cielo y si no, salía de la protectora parra para ir directo al jardín a ver el cielo abierto y allí, Las Tres Marías o si prefieres "El cinturón de Orión", mis estrellas preferidas.
Una mesa larga era dispuesta bajo el manto del parral y allí muchas, muchas personas queridas. Algunas ya no están, obviamente, han pasado muchos años, el tiempo se va llevando los amores de la infancia, pero no me pone triste sabiendo que están aquí, en mi corazón, además, al ver la alegría de mi hija no puedo ni tengo derecho de ponerme triste por razón alguna.
Cuesta mucho darse cuenta realmente de cuáles son las cosas importantes de la vida.
Mirando a mi alrededor veo gente con muchas posesiones, y sin embargo están tan tristes en esta época del año que da pena, se me parte el corazón.
Hija Mía:
NO HACE FALTA EL DINERO PARA SER COMPLETAMENTE FELIZ
recuérdalo siempre!
Te Amo!