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19 may 2008

HOY ESCRIBO DESDE LA ALEGRÍA


La tarde florece en los campos verdes,
la bruma se disipa en lagos azules,
el silencio se desvanece con tus ojos,
y me siento como el ave libre en el cielo.

En los árboles se divisan margaritas,
y el cielo embriagado de amor te llama.
Las almas no naufragan en el mundo,
se desprenden de toda su tristeza.


La luna sonríe, rayos de estrellas,
anillos de luz, el nacimiento de un niño,
alegría y certezas, caricias y dulzura,
y una blanca y luminosa melodía…


El viento susurra tu nombre en los trigales
y un tallo reverdece bajo la sombra de una flor.

Epílogo 1

Hay tanto vacío algunos días, tanto que de tanto es rutina insoportable. Sin sonidos, sin detalles, sin el calor del abrazo del amante. Y las sensaciones flotan, y allí se quedan: flotando, como botes a la deriva en un mar bravo. ¡ay, si yo pudiera cortar ese hilo invisible que las mantiene encadenadas a mi alma con grilletes de pesadumbre azul! (Sería feliz de olvidar algunas cosas…) Huellas tatuadas en sepia algunas, otras coloridas, alguien que se marchó dando un portazo y al final, un compendio de llantos de derrota. En la noche la centella parte el cielo tormentoso; el escalofrío de tu ausencia, como un rayo, parte el tronco de mi femineidad y al comienzo del amanecer mis ojos turbios te recuerdan llegando al epílogo de mi vida.

15 may 2008

FANTASÍA

Quiero hurgar tu cuello con mis labios, quedarme allí un momento y morderte, dejarte tan claro como el agua que eres mío y solamente mío…, quiero subirme en tu montura con la mirada puesta al sur de mi hemisferio , abrazar tu dulce cabo entre mis pliegues y quedarme allí yo sola, con tus ojos abrasándome la piel tan quieto en el temblor encallado de mis húmedas oquedades con bríos aún debajo de mi cuerpo que te ahoga…, quiero recorrerte con la lengua y hacer de cuenta que eres hielo y yo vertiente y en tu boca al fin hundirme hasta la muerte en la explosión indecorosa de tu hombría. Hazme tuya diré cual letanía, y en el último jadeo enloquecido susurrar tu nombre que es prohibido para caer rendida en este lecho que cobija tus deseos y los míos. Es una locura ya lo admito, y no me importa nada, es la monomanía que me corre por las venas y corroe las últimas fibras de razón que me sostienen. Quiero excitar cada tramo de tu cuerpo, hacerlo mío, beberte entero en una noche, agotarte, cabalgarte, acariciarte, ofrecerte cada trozo de mi piel para que hagas con mi cuerpo lo que quieras y sepas, gentilhombre, que lo que sabías en artes amatorias no era suficiente y era poco, y que de pasión te falta cuesta con sudor y doloroso empeño y en mi lecho, Dulce Niño, no tocarás el cielo con las manos, llegarás al universo.

14 may 2008

Melancolía...


Poema basado en el personaje de Louis, de la saga vampírica de Anne Rice (la más conocida "Entrevista con el Vampiro")


Toda su vida mortal transcurrió en soledad,
sin explicaciones, sin comprensión ,
estaba alejado del mundo cuando le llegó,
inevitablemente, el turno de elegir.

El cabello del color de la tierra.
Los ojos del color del amanecer.
Los labios dibujados por la mano de un pintor.
El alma atormentada por el dolor.

Y así fue que eligió...

Llegó una noche de verano,
cuando el calor sofocante de Nueva Orleáns
llenaba el aire con el olor de las magnolias
y oprimía los pulmones al respirar.

Louis...Amado Mío,
fuiste la pieza mayor de la cacería aquélla noche,
tu sangre fue el elixir que me reveló todos tus secretos,
todos tus miedos, todos tus deseos y todos tus sufrimientos.

Tan frágil. Tan hombre.
Tan fuerte. Tan sublime.
Tan sensual en todo tu esplendor.
Tan bello como un ángel.

Te abracé. Te besé.
Te quité hasta la última gota
de tu delicioso líquido vital.
Viniste a mí como un niño va hacia su padre.

Experimenté tu vida
en ese primer beso mortal.
Lloré lágrimas carmesí
mientras me alimentaba de ti.
Te amé...
Te amé con toda mi alma inmortal.

Llegó una noche de verano,
cuando el calor sofocante de Nueva Orleáns
llenaba el aire con el olor de las magnolias
y oprimía los pulmones al respirar.

Melancolía... Mi Amor...
Mi Louis.

[Imagen tomada de inernet]

13 may 2008

“¿QUÉ PASA CON EL USUARIO ALENAR DE WORDPRESS.COM?

recibimos esta comunicación y la trasladamos para que se difunda:

Entré en el servidor WordPress.com como usuario gracias a que un amigo me asoció a su blog como usuario.

Una vez dentro del sistema se me dio una contraseña y un usuario., con la que entraba al sistema.

Una vez en el servidor con tal contraseña y tal usuario creé


Primero: Alenarte de dirección web

http://alenar.wordpress.com/

Segundo: Bitácora de Alena Collar de dirección web :

http://alenacollar.wordpress.com/

Tercero: Otras Lenguas, Otros Paisajes, de dirección web

http://otraslenguasotrospaisajes.wordpress.com/


En cierto momento me quedo sin Internet, y bien por un error, o por causas que desconozco, se me deshabilita como usuario en la página que se me había asociado al principio.

La persona que me deshabilita me explica que no puede entrar a mis páginas con mi usuario y contraseña.

Yo tampoco puedo.

Escribo más de diez (contadas) cartas a Soporte de WordPress. y se me dice:

Uno: Que ese Usuario no corresponde a los email que yo les facilito.

Dos: Que el email siempre ha sido el mismo, desde el que se crearon las páginas.

Tres: Que mis emails no se corresponden con el usuario.

Cuatro: Que no se ha hakeado la página.

Cinco: Que les envíe el correo original desde donde se dio usuario para devolvérmelo.

Cuando desde ese correo hago esto, a mí no me llega ninguna contraseña ni me llega respuesta de Soporte

He enviado a Soporte: copia del DNI, copia del “avatar”, copia de los pagos efectuados por sistema PAYPAL en las páginas que tenía así como en las nuevas, adjuntando carta explicativa del tema.

Soporte de WordPress la respuesta que tiene es la misma que la primera vez que escribí: que se lo demuestre. Que envíe email desde donde se creó la página.

Añado que estas comunicaciones son en inglés porque WordPress como ya me especificó en una carta: “no da soporte si no es en inglés”.

Mientras ello ocurre:

1-No se me puede asociar (ya se intentó) nuevamente al blog de quien me asoció la primera vez como alenar, porque no me llega salvo para las páginas nuevas, no para las antiguas. Es decir; a este usuario no lo reconoce en mi email.

2- Las páginas que administraba estaban sometidas a moderación por mí; debiendo llegarme a mi correo. Ahora esas comunicaciones no llegan, pero existen comentarios que se aprueban y otros (hechos por mí y por conocidos míos) no. De esto deducimos que existe una SELECCIÓN de COMENTARIOS. Es decir, que hay alguien-que no soy yo- que los modera.

3- Un moderador español ha intervenido en el tema, aconsejándome qué hacer, (el envío de toda la documentación que os mencionaba) SIN EL MENOR RESULTADO.

Estos son los hechos.

Datos:

La Revista Alenarte que os cito, en su primera etapa tiene 89225 a día de la fecha.

Bitácora de Alena Collar, tiene a día de hoy 18661 visitantes.

Otras Lenguas Otros Paisajes tiene: a día de hoy 19112 visitantes.

Pero WordPress me dice que les demuestre que yo soy la dueña de esas páginas.

12 may 2008

AROMAS



Te fuiste
dejando tus aromas
sembrados en mi tierra,
donde la lluvia
noche a noche, día a día
ha buscado el principio:
tus raíces
haciendo florecer tus recuerdos
en mis venas.

11 may 2008

PRINCESA Y REINA EN BLANCO Y NEGRO

HOY ES EL DÍA DE LA MADRE EN URUGUAY Y OTROS PAÍSES...

Hace más de un año mi amdre dejó Buenos Aires para instalarse en Juan Lacaze, Departamento de Colonia, Uruguay. Aquí en Argentina se festeja Día de la Madre el tercer domingo de octubre, pero yo lo festejo dos veces. Aquí en octubre y el día de hoy, porque mi amá está allá. Sonia es el nombre de mi madre, una luchadora empdernida, fuerte, franca. Pero también tengo dos mamás adoptivas, dos mamás que la vida me regaló. Esas relaciones especiales, ESPECIALÍSIMAS, donde me adoptaron como Hija de la Vida y yo a ellas como Madre de la Vida. Ellas son Angie y Cata (por orden alfabético así ninguna se me enoja). Hoy me siento FELIZ. Tengo a mis tres mamás vivas, bien, y aunque a todas las tengo lejos las llevo a las tres en un lugar especial, privilegiado de mi corazón. A las tres:

¡FELIZ DÍA MAMI!



¡¡¡ FELIZImage Hosted by ImageShack.usDÍA !!!
No se puede mostrar la imagen “http://blog.intuitivo.com.ar/wp-content/dia_de_la_madre.jpg” porque contiene errores.

9 may 2008

PREMIO CALIDEZ otorgado por MARCIAL CANDIOTI



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¡Buen fin de semana para todos!

EL TIEMPO QUE POSEO

Llegó a un punto la vida,
en que nada es más importante
que disfrutar de cada instante
como si fuera el último.

Cada minuto se transforma
en una eternidad de ensueño,
en un abanico de posibilidades
tan vasto como el universo.

El panorama ha cambiado de colores;
el horizonte se mira de otra forma,
el verde de los árboles y el azul del cielo
se vuelven más vivos, más intensos.

Y cada situación, cada encuentro,
cada momento, inestimable, se guarda,
se atesora, se memoriza, y se graba
con trazos indelebles en el alma.

Nada hay más importante,
ahora,
que el tiempo que poseo.

Cuando alguna vez pensé
que viviría para siempre
no me había detenido a pensar
que el tiempo también se acaba...

No puedo detenerlo,
pero puedo disfrutarlo,
y compartirlo, enriquecerlo,
hacerlo útil para alguien.

COMUNICADO A LOS AMIGOS DEL BLOG

Este post lo encontré en el blog de MARTIN y lo reproduzco y adhiero.

COMUNICADO A LOS AMIGOS DEL BLOG



En vista de recientes acontecimientos en la blogosfera, los abajo firmantes, administradores de blogs personales de habla hispana del mundo entero, queremos expresar nuestro rechazo del uso de este medio de comunicación para crear odio, para crear enemistad, para hacer daño, para difamar, para injuriar, para insultar, para engañar.

Rechazamos:
.La suplantación de identidad en los blogs y en Internet en general como medio para desprestigiar a una persona y sembrar la desconfianza entre sus amistades y lectores.
· El uso del correo electrónico y de los blogs como medio rápido de desprestigio de las personas, haciendo circular en masa e indiscriminadamente mensajes llenos de acusaciones de las que en ningún momento se presenta prueba alguna, por la pura intención de hacer daño a alguien con quien exista una enemistad personal.
· El uso de los posts y de los comentarios como instrumento impune de mentiras, insultos, calumnias y difamaciones sin el menor escrúpulo.

Apoyamos:
· Un modelo de blog en el que por supuesto se defienda la justicia, pero en el que también se cultiven sobre todo la amistad y el buen tono y la cortesía entre los que participen en él de un modo u otro.
· Un modelo de blog limpio de insultos, de odio y de cizaña, y en consecuencia apoyamos el derecho absoluto del administrador del blog a suprimir y a rechazar cualquier comentario que se haya dejado con la sola intención de hacerle daño o de hacer daño a terceros impunemente.
· La denuncia ante las autoridades nacionales de los casos de difamación, injurias, amenazas y otros que se aprovechen del anonimato de Internet para hacer más daño con menor riesgo.

Pedimos:
· A nuestros lectores y amigos que reproduzcan este post en sus blogs y añadan su firma como refuerzo de un ambiente grato y pacífico en los blogs.
· A las autoridades de los distintos estados que no permitan la impunidad en el uso del blog y de Internet en general como instrumento de mentiras, difamaciones ni amenazas.
· A las distintas plataformas que alojan blogs en toda la red que habiliten los mecanismos necesarios para impedir en el futuro las maniobras dañinas que aquí denunciamos.

Los administradores de los blogs que participamos en esta iniciativa colaboraremos en cuanto nos sea posible en el descubrimiento y en la denuncia de los casos que se presenten de los aquí mencionados, y pedimos para ello también la colaboración y la buena fe de todos.


Firmado:

los administradores de

ARGENTINA: www.chupateesamandarina-chych.blogspot.com
URUGUAY: www.cinecuentos.blogspot.com
ARGENTINA: www.drgoliamiguel.blogspot.com
ARGENTINA: www.elchologranhermano.blogspot.com
ARGENTINA: www.encendidaenbuenosaires.blogspot.com
ECUADOR-ARGENTINA: www.sentado-frente-al-mundo.blogspot.com
ESPAÑA: www.tenasantiago.blogspot.com
CHILE: www.tork-martin.blogspot.com
ARGENTINA: http://elmundodewilhemina.blogspot.com/
ARGENTINA: http://jardinhaiku.blogspot.com/
ARGENTINA: http://lasfotosdewilhemina.blogspot.com/


CARA DE LUNA de JACK LONDON


John Claverhouse era un hombre de cara de luna. Ya conoce el tipo, pómulos muy separados, barbilla y frente que se confunden con las mejillas para for­mar el círculo completo, y la nariz, ancha y regorde­ta, equidistante de la circunferencia, achatada en el centro mismo del rostro, como una bola de pasta en el cielo raso. Tal vez por eso lo odiaba, pues en ver­dad se había convertido en una ofensa para mis ojos, y creía que su presencia en la tierra era una moles­tia. Quizá mi madre tuvo supersticiones acerca de la luna, y miró por sobre el hombro equivocado en el momento que no correspondía.

Sea como fuere, odiaba a John Claverhouse. No porque me hubiese hecho lo que la sociedad conside­raría una trastada. Lejos de eso. El mal tenía carac­terísticas más profundas, más sutiles, tan esquivas, tan intangibles, que desafiaban un análisis claro y definido, expresado en palabras. Todos experimenta­mos esas cosas en algún período de nuestra vida. Vemos por primera vez a cierto individuo, uno con cuya existencia no soñábamos en el instante anterior; y sin embargo, en el momento de conocerlo decimos "No me gusta ese hombre". ¿Por qué no nos gusta? Ah, no sabemos por qué. Experimentamos desagra­do por él, eso. Y así ocurría con John Claverhouse.

¿Qué derecho tenía semejante hombre a ser fe­liz? Y sin embargo era un optimista. Siempre estaba alborozado y riente. ¡Todas las cosas le salían siem­pre bien, maldito sea! ¡Ah! ¡Cómo me dolía en el alma que fuese tan dichoso! Otros hombres podían reír, y no me importaba. Yo mismo solía reír, antes de conocer a John Claverhouse.

¡Pero la risa de él! Me irritaba, me enloquecía, como ninguna otra cosa bajo el sol podía irritarme o enloquecerme. Me perseguía, me aferraba y no me soltaba. Era una risa enorme, gargantuesca. Despierto o dormido, me acompañaba siempre, chirriaba y raspaba las cuerdas de mi corazón, como una gigantesca escofina. Al romper el día llegaba aullando a través de los campos, y arruinaba mis agradables ensoñaciones matinales. Bajo el ardiente resplandor del mediodía, cuando las cosas verdes se dejaban caer .y los pájaros se retiraban a las profundidades del bosque, y toda la naturaleza dormitaba, su gran "¡ Ja, ja!" y "¡Jo, jo!" se elevaban al cielo y desafiaban al sol. Y en la negra medianoche, desde la solitaria en­crucijada por la cual se dirigía del pueblo a su casa, llegaban sus apestosos cacareos, para despertarme de mi sueño y hacer que me retorciera y me clavara las uñas en las palmas de las manos.

Por la noche salía con sigilo y le soltaba el ga­nado en los campos, y por la mañana escuchaba el relincho de su risa cuando volvía a reunirlo.

-No es nada -decía-. Los pobres animales estúpidos no tienen la culpa de haber ido a buscar pastos más tiernos.

Tenía un perro llamado Marte, un animal gran­de, espléndido, en parte galgo y en parte sabueso, y se parecía a ambos. Marte constituía un gran de­leite para él, y siempre andaban juntos. Pero yo me tomé mi tiempo, y un día en que se presentó la opor­tunidad atraje al animal y lo agasajé con estricnina y un biftec. Ello no produjo impresión alguna sobre John Claverhouse. Su risa fue tan frecuente y cor­dial como siempre, y su cara tan parecida a la luna llena como siempre lo había sido.

Entonces prendí fuego a sus hacinas y su gra­nero. Pero a la mañana siguiente, domingo, partió, dichoso y alegre.

-¿Adónde vas? -le pregunté cuando pasaba por la encrucijada.

-Truchas -respondió, el rostro le resplande­ció como una luna llena-. Las truchas me vuelven loco.

¿Existió alguna vez un hombre tan imposible? Toda la cosecha se le había quemado en las hacinas y el granero. Yo sabía que no la tenía asegurada. Y sin embargo, frente al hambre y al invierno ri­guroso, salía, jubiloso, en busca de una comida de truchas, de veras, ¡porque "lo volvían loco"! Si la tristeza se hubiera posado, por ligeramente que fue­se, sobre su frente, o si su semblante bovino se hu­biese puesto largo y serio, y menos semejante a la luna, estoy seguro de que lo habría perdonado por existir. Pero no, la desdicha sólo conseguía alegrar­lo más.

Lo insulté. Me miró con lenta y sonriente sorpresa.

-¿Yo pelear contigo? ¿Por qué? -preguntó. Y luego rió-. ¡Eres tan gracioso! ¡Jo, jo! ¡Me mata­rás! ¡Je, je, je! ¡Oh! ¡Jo, jo, jo!

¿Qué se podía hacer? Resultaba insoportable. Por la sangre de Judas, cómo lo odiaba. Y además, ese apellido... ¡Claverhouse! ¡Qué apellido! ¿No era absurdo? ¡Claverhouse! Dios bendito, ¿por qué Cla­verhouse? Me hacía esa pregunta una y otra vez. No me habría importado Smith, o Brown, o Jones. . . ¡pero Claverhouse! Dígame usted mismo. Repítase­lo: Claverhouse. Escuche el ridículo sonido que tiene: ¡Claverhouse! ¿Puede vivir un hombre con semejan­te apellido? Se lo pregunto. "No", me dice. Y "no" dije yo.

Pero recordé su hipoteca. Con las cosechas y el granero destruidos, sabía que no podría levantarla. De manera que hice que un prestamista astuto, si­lencioso, avaro, se hiciera traspasar la hipoteca. Yo no me presenté, pero por medio de ese agente impuse la ejecución, y a John Claverhouse se le concedieron pocos días (no más, créame, que los que permite la ley) para sacar del lugar sus bienes y pertenencias. Luego me acerqué a ver cómo lo tomaba, pues había vivido allí más de veinte años. Pero me recibió con los ojos como platillos, chisporroteantes, y la luz ardió y se le difundió por la cara, hasta que la con­virtió en una luna nueva.

-¡Ja, ja, ja! -rió-. ¡El mocoso más gracioso del mundo, ese hijito mío! ¿Alguna vez oíste algo igual? Déjame que te cuente. Se encontraba sentado, jugando, a la orilla del río, cuando un terrón grande se hundió y lo salpicó. "¡Oh papá!, exclamó, un char­co grande voló hacia arriba y me mojó."

Se interrumpió y esperó a que me uniese a su infernal alborozo.

-No veo nada de gracioso -repliqué con se­quedad, y sé que la expresión se me agrió.

Me contempló con asombro, y luego brotó la mal­dita luz, resplandeciente, difundiéndose, como la des­cribí, hasta que la cara le brilló, suave y tibia como una luna de estío, y después la risa...

-¡Ja, ja! ¡Qué gracioso! No lo ves, ¿eh? ¡Je, je! ¡Jo, jo, jo! ¡No lo ves! Pero mira. Conoces un charco...

Pero me volví y lo dejé. Era lo último. Ya no lo soportaba. ¡La cosa debía terminar allí mismo, pensé, maldito sea! Y mientras cruzaba la colina oí su monstruosa risa que repercutía contra el cielo.

Ahora bien, me jacto de hacer las cosas con lim­pieza, y cuando decidí matar a John Claverhouse tenía pensado hacerlo de tal modo, que al mirar hacia atrás no tuviese motivos para avergonzarme. Odio las chapucerías, y odio la brutalidad. Para mí hay algo de repugnante en el simple hecho de golpear a un hombre con el puño desnudo... ¡Ajj! ¡Es enfer­mizo! Por lo tanto, matar de un tiro, apuñalar o aporrear a John Claverhouse (¡ah, ese apellido!) no me atraía. Y no sólo me veía impulsado a hacerlo con limpieza y en forma artística, sino, además, de tal manera, que ni la más leve sospecha pudiera di­rigirse contra mí.

Para tal fin empeñé mi intelecto, y al cabo de una semana de profunda incubación, empollé el plan. Después puse manos a la obra. Compré una perra de aguas, de cinco meses, y dediqué toda mi atención a su adiestramiento. Si alguien me hubiese espiado, habría advertido que dicho adiestramiento consistía en una sola cosa: cobrar la caza. Enseñé a la perra, a la cual bauticé Belona, a traer palos que lanzaba al agua, y no sólo a traerlos, sino a hacerlo en segui­da, sin morderlos o juguetear con ellos. El caso es que no debía detenerse para nada, sino entregar el palo a toda prisa. Me dediqué a salir corriendo y dejar que me persiguiera, con el palo en la boca, hasta que me alcanzaba. Era un animal inteligente, y entró en el juego con tanta avidez, que pronto me sentí satisfecho.

Después de eso, en la primera oportunidad ca­sual, le presenté Belona a John Claverhouse. Sabía lo que hacía, pues tenía conocimiento de una de sus pequeñas debilidades, y de un pecadito personal del cual era regular e inveteradamente culpable.

-No -dijo cuando le dejé el extremo de la cuer­da en la mano-, no lo dices en serio. -Y abrió la boca de par en par y sonrió con su condenada cara de luna.

-Yo... digamos que pensé que no me aprecia­bas -explicó-. ¿No fue gracioso que cometiera ese error? -Y de sólo pensarlo, la risa lo hizo agarrar­se de los costados.- ¿Cómo se llama? -consiguió preguntar, entre paroxismos.

-Belona -respondí.

-¡Je, je! -rió-. ¡Qué nombre tan gracioso!

Apreté los dientes, porque su risa me sacaba de mis casillas, y dije por entre ellos:

-Era la esposa de Marte, ¿sabes?

Entonces la luz de la luna llena empezó a inun­darle el rostro, hasta que estalló

-Ese era mi otro perro. Bueno, supongo que ahora es viuda. ¡Oh! ¡Jo, jo! ¡Eh! ¡Je, je! ¡Jo! -aulló detrás de mí, y yo me volví y huí a toda ve­locidad, hacia el otro lado de la loma.

Pasó la semana, y el sábado por la noche le dije:

-El lunes te vas, ¿no?

Asintió y sonrió.

-Entonces no tendrás otra oportunidad de al­morzar con esas truchas que tanto te enloquecen. Pero él no advirtió la sonrisa irónica.

-Oh, no sé -respondió, ahogando una risita-. Mañana iré a intentarlo.

De tal manera la seguridad fue doblemente segu­ra, y regresé a mi casa abrumado por la satisfacción.

A la mañana siguiente, temprano, lo vi salir con una red y una mochila, y Belona trotaba detrás de él. Sabía hacia dónde se dirigía, y tomé el atajo de un pastizal trasero y trepé por entre las malezas, hasta la cima de la montaña. Me mantuve con cui­dado fuera de la vista y seguí la cresta durante unos tres kilómetros, hasta un anfiteatro -natural de las colinas, donde un riachuelo brotaba de una garganta y se detenía para respirar en un amplio y plácido estanque rodeado de rocas. ¡Ese era el lugar! Me senté en la cumbre de la montaña, donde podía ver todo lo que ocurría, y encendí la pipa.

Antes que pasaran muchos minutos, John Cla­verhouse llegó arrastrando los pies por el lecho del arroyo. Belona caminaba detrás de él, y los dos se mostraban muy animados; los ladridos breves y se­cos del animal se mezclaban con las notas más pro­fundas, de pecho, de él. Al llegar al estanque, dejó caer la red y la mochila, y extrajo del bolsillo de la cadera lo que parecía una vela gruesa y larga. Pero yo sabía que era un cartucho "gigante", pues tal era su método de pescar truchas. Las dinami­taba. Colocaba la mecha envolviendo el "gigante" en un trozo de algodón. Luego encendía la mecha y lan­zaba el explosivo al estanque.

Como un relámpago, Belona se metió en el agua tras él. Habría podido gritar de alegría. Claverhouse le vociferó órdenes, pero en vano. Le arrojó terrones y piedras, pero la perra siguió nadando hasta que tuvo el cartucho "gigante" en la boca, y entonces giró y se dirigió hacia la playa. Como yo lo había previsto y planeado, tocó la orilla y lo persiguió. ¡Oh, le digo que fue grande! Como dije, el estanque se encontraba en una especie de anfiteatro. Arriba y abajo, se podía cruzar la corriente por los estri­berones. Y dando vueltas y vueltas, de un lado a otro, y cruzando por las piedras, corrieron Claver­house y Belona. Nunca habría creído que un hombre tan desgarbado pudiese correr a tanta velocidad. Pero corría, y Belona tras él, y ganaba terreno. Y entonces, en el preciso momento en que lo alcanza­ba, él a toda carrera y ella saltando, con el hocico pegado a la rodilla del otro, hubo un súbito relám­pago, un estallido de humo, una tremenda detona­ción, y donde un instante antes se hallaban hombre y perra, sólo pudo verse un gran hoyo en el suelo.

"Muerte por accidente, mientras se dedicaba a la pesca ilegal." Tal fue el veredicto del jurado del juez de instrucción, y por eso me enorgullezco de la forma artística y limpia en que terminé con John Claverhouse. No hubo chapucerías, ni brutalidad, ni nada de que avergonzarse en toda la transacción, como estoy seguro en que usted coincidirá. Su risa in­fernal ya no resuena entre las colinas, y su gorda cara de luna ya no se eleva para mortificarme. Mis días ahora son pacíficos, y tranquilo mi sueño nocturno.